Miercoles, 26 de Febrero de 2020    
 
16/01/2015 [[Economía]]
Claves para un desarrollo sostenible en la Comunidad Valenciana
Una mirada hacia el futuro
por Raúl Zorita

“No te comas las semillas con las que has de sembrar la cosecha de mañana”, así de simple y así de complejo, sobre todo cuando ya nos hemos comido parte de estas semillas.
En este momento de la historia no existe partido político de izquierdas o de derechas, empresa, institución, que al hablar de plan, programa, proyecto o presupuesto no emplee la palabra “sostenible”, si bien cada uno lo interpreta a su manera, frecuentemente de forma interesada, quedando la mayor parte de las veces como un simple adjetivo sin contenido real, pero que hay que añadir al sustantivo para que la expresión sea políticamente correcta y mediáticamente vendible.
Desde un punto de vista científico y en el sentido clásico de la filosofía socrática, los elementos necesarios para la vida en el planeta Tierra son, aire, agua, tierra y fuego (energía).Estos bienes imprescindibles son limitados, es decir son bienes económicos, en la gestión racional de estos bienes limitados esta la supervivencia del planeta. Los elementos necesarios para la vida, pertenecen a la humanidad y han de cumplir en primer lugar su papel de mantenimiento de la vida a la que toda persona tiene derecho por el hecho de serlo. Toda apropiación de estos bienes en detrimento de su objetivo fundamental debe ser considerada como un atentado contra la humanidad.
Corresponde a los poderes públicos, a las empresas y a los ciudadanos la responsabilidad de la gestión racional, transparente, solidaria y democrática de estos recursos
El crecimiento cuantitativo basado en la esquilmación de los recursos existentes, o en su explotación irreversible, que impide su renovación, han hecho aparecer los primeros síntomas preocupantes que afectan a la viabilidad del modelo de desarrollo y la continuidad de la vida en el planeta, como son la crisis energética por agotamiento de los combustibles fósiles, a la vez que el recalentamiento del planeta con su secuela de cambio climático debido al modelo de desarrollo que estamos viviendo. Por otra parte estos síntomas no son sino el principio de otros problemas que de una forma acelerada se van decantando en el proceso de degradación irreversible de recursos, como son el problema del agua y su calidad, la calidad del aire, la perdida de fertilidad de suelos , la desertificación, y la pérdida de biodiversidad que debe ser vista como una reserva genética y vital de especies vivientes tanto de animales como de plantas que nos permitirán una mejor adaptación a las condiciones cambiantes del devenir del planeta.
El cambio climático en sí al igual, que las otras crisis de recursos que van apareciendo no son el problema que hay que abordar, son las consecuencias del verdadero problema que es el modelo de desarrollo basado en la explotación exponencial de recursos que implica su desaparición y/o su incapacidad de renovación.
Tanto el capitalismo como el marxismo en su planteamiento de creación de riqueza explotando los recursos naturales, se han basado fundamentalmente en dos factores de producción, el capital y el trabajo, siendo su diferencia ideológica el reparto de la retribución que debe corresponder a cada uno de estos dos factores productivos en función de la riqueza creada. Pero el modelo ha fallado en ambos sistemas al haber ignorado en el planteamiento económico inicial un factor determinante, el agotamiento de los recursos a explotar ya que son limitados .Es suicida pensar en un crecimiento ilimitado en un mundo con recursos limitado.
El desarrollo sostenible, lleva en si un nuevo paradigma de explotación de recursos, de entender la economía y de reparto de la riqueza, es el paso del crecimiento cuantitativo al crecimiento cualitativo, del cambio del beneficio privado al bienestar publico. La actual crisis del sistema capitalista nos ha ayudado a profundizar mas en las contradicciones del mismo que solo encuentra soluciones en la huida hacia delante.
Todo espacio económico ha de corresponderse con un espacio político. La actual mundialización económica esta produciendo un mayor numero de desigualdades y tensiones al no ser regulada por el contrapeso político, de ahí el interés del capitalismo de minimizar y combatir la función del Estado, porque sabe que es la única fuerza capaz ser un contrapeso en la acumulación unilateral de riqueza y poner freno a la esquilmación de los recursos naturales.
Si bien la oficialización del desarrollo sostenible data del informe Brundtland de 1987, en los últimos veinte años son cado vez más los estamentos, científicos y políticos que se interesan en su desarrollo. Actualmente tenemos instrumentos para adaptar nuestro modelo de desarrollo si verdaderamente queremos establecer un paradigma de mayor bienestar, justicia y solidaridad. Hemos elaborado conceptos científicos que nos permiten medir la situación respecto a los recursos naturales y capacidad de desarrollo tal como la:
“Huella ecológica”que nos establece la superficie necesaria para producir los recursos consumidos por una comunidad humana, así como para absorber los residuos que genera.
“Capacidad de carga”de un territorio, que es superficie productiva real disponible por habitante de ese territorio + el 12% (calculado para salvaguarda de la biodiversidad y equilibrio ecológico)
Huella hídrica, de un individuo, empresa, o nación es el volumen total de agua dulce que se utiliza para la producción de los bienes y servicios consumidos por dicho, individuo, empresa o nación .
Estas herramientas junto con otras como, la Evaluación de Impacto Ambiental tanto de proyectos, como de planes y programas, que no son más que instrumentos de programación y planificación integral, permiten analizar la situación en cada territorio y ya sabemos que en el llamado mundo desarrollado se ha sobrepasado ampliamente la capacidad de regeneración de los recursos por su explotación irreversible.
Además de estos instrumentos dirigidos a la gestión racional de los recursos existentes, la actual crisis económica esta estableciendo otra visión más racional y solidaria de la economía, que complementa y contribuye a una mejor percepción del desarrollo sostenible en la teoría económica. Estudios como los premios Nobel de Economía, Stiglitz o Amartya Sen (1) cuestionan seriamente el modelo de crecimiento actual y los indicadores y parámetros de medición cuantitativa indiscriminada. Consideran el PIB como un parámetro de medición de producción sin tener en cuenta la depreciación del capital ni de las recursos empleados en el proceso productivo, pero no se puede considerar en un sentido intrínseco como un parámetro de cálculo de la riqueza neta de un país y menos como un parámetro para medir el bienestar de una nación, pese al constante machaqueo mediático y político de este parámetro.
En su informe se inclinan por otro tipo de parámetros como PNN (Producto Nacional Neto) más acorde con una realidad que tiene en cuenta los costes de depreciación, reposición y degradación que lleva en si el proceso productivo, el Ingreso Real de las Familias, el reparto de la riqueza en los estratos de la sociedad, el BEN (Bienestar Económico Neto) donde el ocio, el stress, la disminución del tiempo de trabajo que permite una vida social y familiar mas rica, son contabilizados pese a la dificultad en moneretizar estos factores. A la vez en el informe se cuestiona el modelo productivo actual basado en internalizar los beneficios de la producción pasando a la sociedad las externalidades negativas del mismo, lo que falsea el coste y los beneficios. El informe solo pretende establecer nuevos instrumentos y parámetros de medición estadística más acordes con la realización de las personas y las familias, desagregando y explicando los grandes parámetros macroeconómicos que con un pretexto de medición de riqueza y crecimiento ocultan la degradación de los recursos, el empobrecimiento del planeta y la desigualdad en el reparto de la riqueza. Corresponde al mundo político y a la sociedad establecer nuevos modelos de desarrollo sobre el análisis de estos parámetros.
Estas reflexiones socio-económicas desencadenadas por la crisis del capitalismo, pero más acordes con las aspiraciones de realización de la felicidad humana, y más acordes con una visión de izquierdas, donde la persona prima frente al beneficio, desarrollan paulatinamente el llamado pilar económico del desarrollo sostenible, hasta ahora solo enunciado sin por ello haber cambiado un ápice el modelo vigente para establecer una economía sostenible.
En este fin de 2009 la Cumbre de Copenhague sobre el Cambio Climático y al renovación de los acuerdos de Kyoto, nos quieren hacer creer que solucionado este problema todo estará resuelto, cuando la realidad lo que se debe plantear es el modelo de desarrollo que ha desencadenado el problema del cambio climático si queremos hacer frente al desafío del futuro.
No obstante, sería conveniente llegar a acuerdos mundiales en este aspecto, si bien las informaciones fundamentales están mediatizadas en función de los intereses de los países más desarrollados que producen un 80% de gases efecto invernadero y el 80% de los efectos nefastos del cambio climático los soportan los países del Sur.
Algunas estadísticas de la OCDE (2) son fundamentales para entender las dificultades para, llegar a acuerdos de no replantearse seriamente la posición de los países desarrollados, que quieren hacer de los países emergentes los culpables del fenómeno de cambio climático.

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a-emisión mundial en el caso que todos los países del mundo emitieran el mismo nivel por habitante que el país de referencia.
b-N° de planetas tierra que serian necesarios para asimilar las emisiones mundiales en el caso que todos los países del mundo emitieran al mismo nivel que el país de referencia.

El cálculo de la Huella Ecológica respecto a la cantidad de CO²que el planeta Tierra es capaz de asimilar manteniendo su equilibrio es de 14,5 Giga toneladas de CO² al año, dado que actualmente producimos 29 GTm, ya hemos doblado la capacidad de asimilación, con lo cual necesitaríamos dos planetas tierra para asimilar el CO² producido.

Como vemos ni la India, ni la China, ni Brasil, y aún menos otros países menos desarrollados son los causantes del cambio climático, pretender que estos países no se desarrollen pidiéndoles que no emitan CO², cuando los países desarrollados llegan a quintuplicar o emitir diez veces más que los países en vías de desarrollo, resulta como mínimo injusto. Por otra parte en 2004 existían 3.100 millones de personas de los países en vías de desarrollo que no tenían acceso a la energía eléctrica.
Solamente una toma de conciencia coherente sobre el modelo de desarrollo de los países del Norte y su coordinación con los países emergentes y del Sur podría permitir llegar a compromisos eficaces para atajar con éxito el problema del cambio climático.
Ante la situación actual y dada la premura y necesidad de determinadas actuaciones sería irresponsable no atajar aunque sea con medidas coyunturales los temas acuciantes de la crisis económica, el cambio climático y el desafío energético, pero lo que sería imperdonable es que a la vez no se vayan estableciendo las bases de otro paradigma socio económico, donde el desarrollo sostenible basado en la distribución justa y solidaria de los recursos y de la riqueza sea la base de un nuevo orden mundial donde la felicidad del hombre y su realización.
Esta reflexión a nivel general es válida a nivel regional y local, somos conscientes de que el análisis de los valores y deficiencias de la Comunidad Valenciana respecto a recursos energéticos, hidráulicos, naturales, marítimos, intelectuales y culturales nos permiten ver con realismo un futuro más justo al servicio de todos los ciudadanos.
Creemos firmemente que el futuro de la humanidad se juega en un nuevo modelo de desarrollo cualitativo, en un mejor reparto de la riqueza, en una educación de calidad para todos y en un sistema social de inclusión de todos los ciudadanos. Sabemos que los recursos han de cumplir en primer lugar una labor social, que la persona está por encima del beneficio particular, que la transparencia , la participación, la democracia , la solidaridad y la ética son los valores con los cuales el ciudadano se siente participe en un proyecto común. Este tipo de valores son los valores que siempre ha defendido la izquierda y que tal vez el contexto ultraliberal ha difuminado, pero siguen siendo los nuestros y los mantendremos.

1-Informe de la Comisión sobre la medición de los resultados económicos y de progreso social-J.E. Stiglitz, A.Sen, J.P. Fitoussi

2-Informe sobre desarrollo humano 2007-2008. La lucha contra el cambio climático: Solidaridad frente a un mundo dividido PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo)



 
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