Sábado, 21 de Septiembre de 2019    
 
23/09/2010 [[Educación]]
Objetivos de Desarrollo del Milenio
¿Crecimiento económico sin derrame civil?
por Roberto Bertossi

p. Roberto F. Bertossi[1]
La nueva economía mundial aparece con un gran potencial de progreso y puede mejorar sustancialmente las capacidades productivas del género humano pero, también puede acentuar las abismales e hirientes desigualdades actuales dejando fuera a una parte cada día más grande de la población mundial[2]
Entonces, ¿debe haber reglas éticas para la globalización o existir un desarrollo económico, tecnológico y social sin subordinación ninguna a principios éticos?
¿En otras palabras, es admisible un crecimiento económico sin progreso civil?
Se equivocan de cabo a rabo todos quienes responden que sí. Efectivamente, sin desarrollo humano, es decir, sin la participación, beneficio y legitimación de ciudadanos honestos, probos, social y ambientalmente responsables, comprometidos con los principios éticos y morales, no podrán gestarse ni sostenerse beneficios sólo económicos sin `derrame civil y solidaridades sociales´, siendo esto último la clave y la medida de una opción clara, coherente y contundente para revertir las graves injusticias de esas abismales asimetrías humanas, conforme toman nota por estos días los lideres mundiales al evaluar pésimamente en Nueva York los postergadísimos Objetivos del Milenio para reducir la morbi-mortandad humanas, la desnutrición, la carencia de agua potable y saneamiento, la ignorancia, el analfabetismo, los desamparos y mucho más.
Al admitir esa realidad humana pavorosa, líderes como Sarkozy, Rodríguez Zapatero entre otros, pudieron mirar pero ahora también `ver´ que es humanamente urgente incluso, incrementar la ayuda inicialmente comprometida para con los objetivos de desarrollo del milenio. Por eso mismo, entre otras propuestas y medidas posibles, solicitan a la comunidad internacional que apruebe cuanto antes nuevas formas de financiación como vg., impuestos sobre las transacciones financieras internacionales; nuevas tasas -con esta afectación especifica- sobre el transporte aéreo y marítimo compensando simultáneamente –en alguna medida- sus emisiones contaminantes, sin perjuicio de otras contribuciones voluntarias, como en el caso de ciertos pasajes aéreos, todo esto y más para ayudar a los países empobrecidos a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) los que, cuadra aclarar, apenas si son un loable primer paso para redignificar humanidades, pero no más que eso.
Coherentemente, Francia, que es el segundo país europeo en entregas de ayuda oficial al desarrollo, incrementará su asistencia al Fondo Global contra la Tuberculosis, el Sida y la Malaria, en un 20% durante los próximos tres años.
A todo esto, ese pequeño impuesto sobre las grandes transacciones financieras no solo costará muy poco a los bancos, sino, supondrá enormes cantidades para nuestros más empobrecidos del mundo, brindándoles nuevas y reales esperanzas, corrigiendo escándalos y defecciones humanamente incalificables como fue destinar ante la última crisis financiera relacionada, billones de dólares y euros para salvatajes de bancos e inmobiliarias, pero ni siquiera una vigésima parte de dicha suma para satisfacer honrosa y altruistamente nuestros ODM.
Finalmente, así como todos condenamos escandalosos como extravagantes desvíos e insuficiencias del conservadurismo liberal capitalista desnudados por la crisis financiera mundial de 2008´, ahora podemos proponer concomitantemente la instrumentación e institucionalización de una especie nueva de regulación o “Moderación Equitativa Global”(MEG) con idoneidad, atribuciones, potestades, recursos, consensos, neutralidades e imperium suficientes para auditar y medir periódicamente el desempeño de la economía global, asegurándonos la subordinación de la misma no solo a principios éticos internacionalmente compartidos sino a una palpable responsabilidad social -política, empresaria, financiera, sindical y corporativa- imprescindible para revitalizar economías contraídas por la crisis como para mitigar los desequilibrios más intensos e ir redignificando el humanismo que nos define, caracteriza y expresa con menor o mayor grandeza en la medida que nosotros –no será fácil- no solo juguemos sino que empecemos a barajar `las cartas de la vida´, todo lo posible.


[1] Experto de la CONEAU
Economía solidaria civil, urbana y rural.
[2] Amartya SEN –Bernardo Kliksberg “Primero la Gente”, Edit. Temas, 2009

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