Lunes, 21 de Agosto de 2017    
 
29/05/2017 [[Sociedad]]
UN PRESIDENTE EN SILLA DE RUEDAS
El nuevo presidente de Ecuador
por José Gregorio Delgado Herrera

JOSE GREGORIO DELGADO HERRERA

Mientras Venezuela protesta, ante la entrega de las bases comiciales de una Constituyente fraudulenta, este 24 de mayo toma posesión del cargo LENIN MORENO GARCÉS como Presidente de la República del Ecuador y presenta su discurso inaugural.

El rechazo latinoamericano a la gestión de Maduro es evidente, a la vista de sus acciones en contra del pueblo venezolano, hasta el alcalde de Quito declaró al Presidente Nicolás Maduro como “persona no grata”, por eso, y otras razones la Ministra Carmen Meléndez estaba como cabeza visible de la delegación venezolana en este evento histórico ecuatoriano.

Cuando un Presidente está erguido y tiene una altura apreciable como Nicolás Maduro, le sale tomar ejemplo y cambiar su aptitud, para que sea reconocido por su pueblo, en una circunstancias difíciles como las vividas en nuestro país, el modelo a tomar en cuenta puede ser un verdadero socialismo humanitario, como el desarrollado en Ecuador, en este punto, vale la pena recordar el humorismo y la motivación del ahora Presidente Moreno, cuando afirma con seriedad “Estar en una silla de ruedas hace ver hacia abajo”. En parte, eso lo ubica en la crisis ecuatoriana.

Tener un Presidente en silla de ruedas, solo era un logro de los estadounidenses, con la figura de Franklin Delano Roosevelt, abogado y político de carrera Senador, Secretario de Marina, una carrera política en ascenso interrumpida por la polio que lo paralizó parcialmente, sale de su retiro para postularse como Gobernador de Nueva York, y luego con la denominación demócrata a Presidente de los EE.UU por cuatro veces en 1932, 1936, 1940 y 1944, cargo que gana enfrentando la poliomielitis, 16 años consecutivos, truncados por su muerte el 12 de abril de 1945.

Ahora Ecuador puede exhibir este logro de tener un Presidente en silla de ruedas, con Lenin Moreno Garcés como referencia, un empresario turístico exitoso, jugador de tenis, escritor, motivador y educador prestado a la política, ahora Presidente en silla de ruedas, su historia personal es un ejemplo para muchos, con un reconocimiento nacional e internacional, que encuentra su raíz en Ecuador y se proyecta al mundo, en medio de una instabilidad política, una crisis económica y una debilidad de la figura presidencial.

En 1998 mientras se detenía en una panadería, fue victima de un asalto por dos delincuentes, sin oponer resistencia, uno de ellos le disparó por la espalda y queda cuadripléjico. Aunque, meses después ubican a los asaltantes, Moreno toma la decisión de no enjuiciarlos. Estas noticias locales, pasan inadvertidas en Venezuela, nuestro gran tema en ese momento era la campaña presidencial de Hugo Chávez y su oferta Constituyente.

Con la ayuda de medicina china, Lenin Moreno recupera la movilidad de la parte superior de su cuerpo, aunque, permanecerá en silla de ruedas. Recordemos que postrado en cama descubrió el poder sanador del buen humor, se dedica a investigar y escribe diez libros sobre el humor, hasta convertirse en conferencista y motivador en este tema. De allí su carácter tolerante y reconciliador desde una visión marcada por el humor.

En el 2004 la situación personal de Lenin Moreno Garcés tiene un cambio significativo, mientras en Venezuela se resuelve la convocatoria del referendo revocatorio de Hugo Chávez, en Ecuador el Partido Alianza País se prepara a apoyar la candidatura de Rafael Correa Delgado a Presidente, y buscan un candidato a Vicepresidente de la República para acompañar esta postulación, Gustavo Larrea, lo propone para este cargo.

Correa y Moreno, ganan las elecciones en el 2006 y asumen en el 2007 como gobernantes. Es precisamente en este año 2007, cuando los venezolanos presenciamos el cierre de RCTV y la derrota electoral de la Reforma Constitucional socialista promovida por Chávez. El aporte fundamental de Moreno como Vicepresidente, está en el tema social y en particular en la atención a los enfermos y las personas con discapacidad, mediante el desarrollo de la Misión Manuela Espejo y otros programas exitosos.

La gestión de Lenin Moreno es reconocida nacional e internacionalmente, termina con mucha popularidad en el 2013 su desempeño como Vicepresidente, en dos períodos consecutivos, ya fuera del gobierno es designado por la ONU como Enviado Especial para las Personas con Discapacidad, cargo que desempeñó en Ginebra hasta 2016.

De regreso de Suiza, se plantea el respaldo y la cobertura del gobierno ecuatoriano a la estadía de Lenin Moreno en la ONU, situación que fue evaluada como un aporte lícito a sus actividades y logros en el cargo, lo que ha merecido el reconocimiento internacional en favor de los derechos de las personas con discapacidad.

En Ecuador la polarización y la división política es evidente, como se ve en los resultados electorales, allí existe la doble vuelta, y la oposición logra acercarse bastante, un 49% de respaldo popular, sin embargo, Moreno logra imponerse con un 51% de la votación.

Este resultado nos recuerda la ganancia de Nicolás Maduro en Venezuela en el 2013, mientras en el Ecuador, hay una transición democrática, en nuestro país se impone un mecanismo de “herencia” en el cargo, alegándose desde el Tribunal Supremo de Justicia una “continuidad administrativa”.

El deterioro del proyecto político del socialismo del siglo XXI es evidente en todos los países que lo asumen, cada uno lo afronta a su manera, en Venezuela y Ecuador, sin embargo, la alternabilidad es distinta pues mientras la Revolución bolivariana opta por la continuidad y un legado político que se evidencia en el Plan de la Patria.

En la Revolución ciudadana, se da un cambio en el discurso, más hacia el diálogo y el tender puentes, con un cambio en la Presidencia de la República, que, sin dejar de reconocer los errores y logros de la gestión, le permite ahora a Moreno destacar a su antecesor y líder, se plantea como una etapa ya cumplida y el inicio de un nuevo período, con un acercamiento evidente a los que resultaron antagónicos con el gobierno de Correa, se enfrenta la crisis desde la tolerancia y un llamado al dialogo.

En cambio, en nuestro país, el alejamiento es tan irreconciliable entre gobierno y oposición, que nos ha puesto al borde de una guerra civil y se ha manifestado mediante la violencia y la represión gubernamental. Hay un dialogo roto y una intolerancia evidente.

El factor detonante de la transición traumática venezolana se encuentra en las intervenciones judiciales y sus decisiones al margen de la Constitución, sin olvidar el mutuo desconocimiento entre los opositores y el gobierno a los resultados electorales, en las presidenciales de 2013 y las parlamentarias del 2015, este elemento genera, entre otros, una crisis de dimensiones astronómicas y un deterioro de la calidad de vida en la población.

En cambio la transición ciudadana de la situación ecuatoriana, se evidencia en un aprovechamiento más racional de los ingresos petroleros y en el enfrentamiento a la crisis por los precios del petróleo, mediante la conclusión de obras y un reconocimiento del déficits en el presupuesto público. Manteniendo el periodo presidencial y las elecciones como una salida honrosa que demuestra una oportunidad para el cambio.

Mientras en Venezuela la aptitud gubernamental es un desconocimiento y falta de atención a la protesta ciudadana, sin olvidar el cierre de los caminos electorales al referendo y las elecciones regionales; en el Ecuador la decisión gubernamental fue una no reelección presidencial y el reconocimiento de los logros alcanzados en la gestión del Vicepresidente, hasta formar una opción electoral distinta en el tablero político.

Lenin moreno, es el mejor egresado de su promoción en Administración Pública y concretó su labor social desde el enfoque de la alegría y el humor en la Fundación “Eventa”, cursa estudios de psicología y muestra una legítima vocación social con logros evidentes en el mundo de la discapacidad, para él la silla de ruedas no es un obstáculo para gobernar.

Durante su trayectoria como Vicepresidente Constitucional del Ecuador recibió reconocimientos importantes: Condecoración “Fray Jodoco Ricke”, por parte de la iglesia ecuatoriana, la Orden del Sol, en el grado de Gran Cruz, Orden Antonio José Irisarri y la Orden Mérito a la Democracia, entregados por los gobiernos de Perú, Guatemala y Colombia, respectivamente. El Consejo del Distrito Metropolitano de Quito le otorga la orden de Gran Collar Sebastián de Benalcázar; así como también destacó en la edición de los 20 hombres de éxito del Ecuador en la edición de la Fundación Salva Tu Vida del 2010.

Es postulado al Premio Nobel de la Paz por su labor en beneficio de las personas con discapacidad y la reducción de la pobreza en el Ecuador. Sin olvidar su desempeño en la OEA en la defensa de los derechos de las personas con discapacidad.

En cambio, Nicolás Maduro como Vicepresidente Constitucional de Venezuela, tiene muy pocos o casi ningún reconocimiento que exhibir, más allá de su diplomacia de micrófono y sus viajes por el mundo para apoyar una política petrolera y unas alianzas multipolares de dudosa reputación o una sustitución anticipada de Chávez en el poder y su apego a la línea de la Habana. Aunque no se puede negar su esfuerzo en promover instancias internacionales paralelas o decisiones como la denuncia de Venezuela a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y sus pleitos con la OEA.

En este punto, del inicio del nuevo gobierno en la República del Ecuador, queremos expresar que hay dudas razonables sobre los cambios que se puedan dar, pero, el toque personal de las decisiones y acciones de Moreno puede marcar la diferencia, por eso, es oportuno reiterar lo que afirmamos en un artículo anterior que titulamos UN GOBIERNO DE ESPERANZAS Y RETOS, cuando señalamos:

“La Revolución ciudadana tiene una segunda oportunidad, en los períodos cumplidos no todo se hizo bien, hay errores pendientes de corregir. El gobierno que se inicia en mayo de 2017, bajo la batuta de Lenin Moreno, está lleno de esperanzas y retos, que destacan los analistas políticos, al igual que los adversarios y quienes respaldan esta opción electoral.

Desde nuestra perspectiva democrática, esperamos que cumpla su período presidencial, en correspondencia con su lema de campaña: “"gobierno para todos y no para unos pocos", un gobierno de unidad, que valore su mayoría política y sea capaz de generar los cambios necesarios y solicitados por la casi mitad de los electores que le adversan, le corresponderá hacer su propia gestión y salirse de la sombra del Presidente saliente”.

Mientras en nuestro país siguen las protestas ciudadanas, tuvimos ocasión de apreciar con nuestros sentidos el contenido del discurso de toma de posesión del Lic. Lenin Moreno Garcés, sería recomendable que nuestros gobernantes de turno y la propia oposición apreciarán su contenido, como una referencia para entender que, desde la discapacidad se pueden tender puentes y salir de esta polarización que deja su huella de sangre y dolor. Allí se aprecia un legítimo llamado al diálogo y al encuentro entre los ecuatorianos, desde la majestad del cargo presidencial, sin las amenazas y los insultos a los cuales nos han acostumbrado en Venezuela.

Estamos ante un gobierno que promueve la esperanza, gracias a un Presidente en silla de ruedas, esperamos que su gestión sea coherente con los antecedentes logrados y con los cambios ofrecidos y esperados en el seno de su país, desde la cultura del dialogo y la tolerancia para el rescate de la identidad ecuatoriana, y establecer un proyecto de país donde el Presidente de la República sea la expresión del “"gobierno para todos y no para unos pocos".



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