Viernes, 14 de Diciembre de 2018    
 
24/05/2018 [[Economía]]
Poscooperativismo
En vísperas de otro aniversario del día internacional del cooperativismo
por Roberto Bertossi

Sumario: ´Introducción´. Concepto. ´Naturaleza y metodología´. ´Formulación de los principios cooperativos´. `¿Qué es Economía Solidaria Civil?`. ´Nuevo Código Civil y Comercial (CCC) de la República Argentina´. Enumeración. ´ ¡Cooperativismo sin cooperativas y cooperativas sin cooperativistas!´. Consideración singular de la Educación y de la Democracia cooperativas. Poscooperativismos. Conclusión y propuestas.

Introducción:

En vísperas de un nuevo aniversario del día internacional del Cooperativismo el venidero primer sábado de Julio, el lema propuesto es: “Consumos y producción sustentables”

El tema seleccionado fue comunicado en un evento organizado por el Comité para la Promoción y el Progreso de las Cooperativas (COPAC) en el marco de la 56ª sesión de la Comisión de Desarrollo Social (CSocD56) de Naciones Unidas celebrado en la ciudad de Nueva York a principios del corriente año, donde pretenciosamente se afirmó: La reflexión sobre el “consumo y la producción sustentable de bienes y servicios” permitirá que las cooperativas demuestren que es posible ser una empresa exitosa y, al mismo tiempo, respetar la naturaleza y los recursos que nos ofrece.

Lamentablemente debemos denunciar que la posverdad también se apropió del cooperativismo y de su sustentabilidad en cuanto tal, según se revelan de imposible cumplimiento intangibles principios cooperativos liminares.

Acreditaremos semejante afirmación con luctuosas realidades irrefutables en términos vg., educación, democracia, supresión de intermediarios o `abolición` del lucro… ¡insustentables!

Demasiados escándalos con seudocooperativas y mutuales en todo el país, demasiado descontrol del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) como de los Órganos de aplicación provinciales en la materia, explican y predicen todo poscooperativismo y todo posmutualismo.

Fácil será advertir posverdad (sin necesidad de una serie de lentes biconvexas ensambladas en el grueso de cooperativas y mutuales argentinas) en los propios datos oficiales de la Asociación Cooperativa Internacional (ACI) como de sus desprendimientos burocráticamente convergentes. En la convocatoria e información sobre el desempeño cooperativo mundial como en los datos suministrados en la antesala del aniversario 2018` (que detallaremos seguidamente), ciertos neologismos describirían (y esconderían con deliberada distorsión) ausencias y negaciones cualitativas institucionales tendientes a crear, modelar y profundizar tanto la opinión asociativa en singular como la opinión pública en general, para influir y usufructuar engañosamente nobles simpatías sociales respecto de otrora beneméritas cooperativas o mutuales.

Efectivamente, desde las vísceras de tal posverdad, se propone que los actos y los hechos cooperativamente definitorios: “no intermediarios y no lucro” pasen desapercibidos para los asociados, mediante el ardid de influencias engañosas traducidas en apelaciones a emociones y a creencias personales, (vg., alardes estadísticos cuantitativos o publicitarios, prestaciones y sorteos ajenos al objeto estatalmente autorizado, etc.).

Claramente, los escándalos a que aludimos se suman, multiplican y reflejan en infaustos casos de cooperativas emblemáticas, verdaderos iconos de este sector de la economía solidaria civil (ESC), Vg.: los procesos concursales de Transportes automotores de Cuyo o TAC, el Hogar Obrero, el Programa cooperativo Argentina Trabaja, recientemente Sancor y tantísimas más, según dan cuenta irrefutables registros oficiales; pero, sin dudas, el peor contra fáctico miserable es la Usurocracia cooperativa y mutual consumada artera y vilmente mediante mascaras de beneméritas cooperativas y mutuales `funcionando al margen de la ley` en tantos pueblos, ciudades, sindicatos, clubes, etc. Estos delitos se vienen consumando al violarse sistemática e impunemente la prohibición de distribuir excedentes/retornos activos, prohibición mutualista-cooperativa que está y ha estado siempre en contra del beneficio injusto del intermediario, de la ganancia, el lucro o el interés del capital a costa del salario debido al trabajo, algo de lo cual aletea en los artículos 115, 32 y concordantes del decreto-ley 20.337/73.

Analógicamente, un detalle: En cultura política, se denomina política de la posverdad (o política posfactual) a aquella en la que el debate se enmarca en apelaciones a emociones desconectándose de los detalles de la política pública y por la reiterada afirmación de puntos de discusión en los cuales las réplicas fácticas ―los hechos― son ignoradas. La posverdad difiere de la tradicional disputa y falsificación de la verdad, dándole una importancia "secundaria". Se resume como la idea en "el que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad".

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Para este año 2018´, “Cooperativas de las Américas + Región de la Alianza Cooperativa Internacional, (ACI)” informó que la difusión pública del tema seleccionado se realizó durante el evento "Cooperativas: Desarrollo de estrategias centradas en las personas para poner fin a la pobreza" que el Comité para la Promoción y el Progreso de las Cooperativas (COPAC) organizó durando febrero ppdo. en la ciudad de Nueva York, en el marco de la CSocD56, con la finalidad de difundir entre los embajadores nacionales y otros representantes de las Naciones la magnitud y la naturaleza del aporte que realizan las cooperativas para la erradicación de la pobreza.

La plataforma en línea “Coops for 2030” reúne los compromisos concretos que están asumiendo cooperativas de todo el mundo para contribuir a la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Hasta el momento, la plataforma incluye 300 compromisos asumidos por más de 100 cooperativas de 40 países.

Según la ACI, “las cooperativas son una vía democrática e igualitaria de unir a las personas. Permiten que ellas tomen el control sobre su futuro económico y, dado que no son propiedad de accionistas, hacen posible que los beneficios económicos y sociales de su actividad permanezcan en las comunidades en las que actúan.

Además y teniendo presente el tema del “consumo y la producción sostenible de bienes y servicios”, ACI invitó a los cooperativistas de todo el mundo a participar en la selección del eslogan a utilizar en el Día Internacional de las Cooperativas 2018, a celebrarse el próximo sábado 7 de julio”

¿Según la ACI, por qué se ha elegido este tema? La respuesta fue –precisamente- que la sostenibilidad forma parte del ADN de las cooperativas, siendo la preocupación por la comunidad el séptimo de sus principios rectores; añadiendo que el lema del Día Internacional de las Cooperativas 2018 está alineado con el del Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible (HLPF) de 2018: "Transformación hacia sociedades sostenibles y resilientes". Durante el HLPF, que tendrá lugar en julio, los Estados miembros de la ONU analizarán los avances realizados en materia de cumplimiento de los siguientes Objetivos de Desarrollo Sostenible: 6 (agua limpia y saneamiento), 7 (energía asequible y no contaminante), 11 (ciudades y comunidades sostenibles), 12 (producción y consumo responsables) y 15 (vida de ecosistemas terrestres).

Para la ACI, las cooperativas tienen dos siglos de experiencia en la construcción de sociedades sostenibles y resilientes. Entre algunos de los ejemplos, las cooperativas agrícolas trabajaron para mantener la longevidad de la tierra en la que cultivan por medio de prácticas agrícolas sostenibles. Las cooperativas de consumo respaldaron la obtención sostenible de sus productos y educaron a los consumidores sobre el consumo responsable. Las cooperativas de viviendas ayudaron a garantizar viviendas seguras. Los bancos cooperativos contribuyeron antaño a la estabilidad gracias a su proximidad con sus clientes facilitando solidaria y desmercantilizadamente el acceso financiero a los mercados locales e incluso en áreas remotas. Las cooperativas de servicios públicos trabajaron por la transición a una electricidad más limpia y por el acceso de las comunidades rurales a la energía y el agua. Las cooperativas en la industria y los servicios en sus múltiples sectores (salud, comunicación, turismo) inicialmente tuvieron como objetivo proporcionar bienes y servicios de manera eficiente y ecológica, al mismo tiempo que crearon empleo sostenible y duradero.

Algo sobre el Día Internacional de las Cooperativas…

El Día Internacional de las Cooperativas se celebra el primer sábado de julio de cada año. Su objetivo es aumentar el nivel de concientización sobre la actividad de las cooperativas y difundir masivamente los logros del movimiento y los ideales de la solidaridad civil internacional, la eficiencia económica, la igualdad y la paz mundial. El Día Internacional también tiene como objetivo fortalecer y ampliar las asociaciones entre la cooperación internacional, el movimiento cooperativo y otros actores, incluidos los gobiernos, a nivel local, nacional e internacional.

Desde 1995, ACI y las Naciones Unidas, a través de COPAC, establecen de forma conjunta el tema de la celebración de cada Día Internacional, que en general apunta a poner de relieve la contribución del movimiento para resolver los principales problemas mundiales. En general, el tema es seleccionado en la primavera del hemisferio norte. ACI prepara un mensaje especial para este Día, el que se difunde a todos los miembros de la ACI, las organizaciones internacionales como las Naciones Unidas, sus organismos asociados en el desarrollo y la prensa de todo el planeta”.

Hasta aquí la ACI…

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Concepto. Naturaleza.

Formulación de los principios cooperativos:

Concepto.

Siguiendo al eminente profesor español Juan José Sanz Jarque, entendemos por principios cooperativos a los cimientos fundamentales insoslayables que informan la constitución y el funcionamiento de las cooperativas, en la doble concepción de éstas: I) Como personas jurídicas de derecho privado y, II) Como empresa de necesidades, derechos, anhelos e intereses comunes.

Naturaleza y metodología.

Se trata de verdades o directrices, no dogmáticas, sino nacidas de la experiencia cooperativa, inducidas de la observación y proyectadas por deducción al mundo cooperativo en general.

Formulación.

No es cerrada su formulación, sino abierta; y no utópica, sino objetiva y real, de acuerdo con las necesidades de cada momento, (años 1937, 1966, 1995 y…?)

Deben ser fruto del pragmatismo evolutivo de la realidad, cultivada sobre las razones que fundamentan la institución.

Su establecimiento o determinación se logra principalmente mediante el procedimiento o método sociológico de la observación, hasta sintetizar y condensar técnicamente de los desarrollos en las empresas cooperativas y de su régimen, aquellas notas fundamentales que les son más típicas, naturales y caracterizantes.

No obstante ello, cómo no denunciar que a la fecha -cuantimenos culposamente-, la ACI sostiene después de poco menos del cuarto de siglo más vertiginoso en innovaciones y desarrollos tecnológicos, su ominosa omisión en la impostergable reformulación de los principios cooperativos, conforme los precisos parámetros; precedentemente aludidos, temporalmente irrefutables.

Última enumeración, (Manchester 1995´)

*Membrecía: Libre adhesión y libre retiro.

*Control democrático por los asociados.

*Participación económica de los asociados e interés limitado al capital.

*Autonomía e independencia.

*Educación, capacitación e información.

*Cooperación entre cooperativas e Integración.

*Interés por la comunidad o responsabilidad social cooperativa.

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¿Qué entendemos por Economía Solidaria Civil, (ESC)?

Cuando se escribe, se opina, se publica, se ejecuta, se legisla, se educa o se juzga sobre cooperativas y mutuales, se habla erróneamente de “economía social”

¿Por qué erróneamente?

Bueno, porque la economía es necesariamente social, más no toda es `solidaria´.

En tanto la categoría de `civil´ está dada, tanto por su carácter eminentemente desmercantilizado cuanto por la fuerte impronta de la sociedad civil, aspectos e ingredientes esenciales necesariamente implicados en todo noble y cabal desarrollo cooperativo o mutual que se precie de tal.

Nuevo Código Civil y Comercial (CCC) de la República Argentina.

Los artículos 142, 148 y concordantes de tal Corpus Juris pueden suplir simplificada y transitoriamente el vetusto marasmo y embrollo dictatorial que mantiene atrapadas la constitución como el funcionamiento y la fiscalización de las cooperativas desde el año 1973, cuando en uso de las atribuciones conferidas por el artículo 5° del Estatuto de la Revolución Argentina Libertadora, innombrables generales sancionaron y promulgaron el decreto 20.337 vigente a la fecha, esto último dada la imprescindible complicidad tanto de corporaciones del sector cuanto aún de gobiernos democráticos entre 1983-2018´

Cooperativismo sin cooperativas, cooperativas sin cooperativistas.

Los principios cooperativos que conforman el marco axiológico de la ECS, no pueden garantizar más que la autenticidad formal de una cooperativa. Su carácter realmente cooperativo depende, principalmente, de la presencia en su constitución y funcionamiento de personas con espíritu y actitud cooperativos.

Un cooperativismo sin cooperativas, una cooperativa sin cooperativistas, es decir sin hombres, mujeres y jóvenes que sientan y practiquen la ética y la mística cooperativa, traduciéndolas en normas de conducta productivas y competitivas, será siempre frágil truncando así su genuino y auténtico rol central para una incuestionable ESC.

Concretamente, si los asociados cooperativos abandonan sus deberes y derechos, adoptando actitudes de indiferencia, habrán reducido su papel –en el mejor de los casos- a simples clientes y así entonces, cada cooperativa en cuestión, será manejada anárquicamente por unos pocos asociados, electos ilegítima y capciosamente para los cargos de administración y fiscalización.

Educación y Democracia Cooperativas: disfunciones.

La educación cooperativa consiste en la adquisición del hábito de ver, de pensar, de sentir, de actuar y de juzgar de acuerdo con los principios y el ideal cooperativo.

La condición sine qua non es contar con auténticos cooperativistas. No se olvide que el cooperativismo descansa en una convicción razonable de mujeres y hombres lo que, por definición, exige una previa educación, formación, capacitación e información.

Algún sector de la doctrina ha visto en la educación cooperativa no ya un medio de asegurar el buen funcionamiento de estas personas jurídicas privadas, sino un instrumento de reforma social. En efecto, quien fuera presidente de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), Warkins, consideraba que la cooperación es un movimiento educativo que se vale de la acción económica en tanto Charles GIDE de la Escuela de Nimes decía que la cooperación se propone educar al obrero para emanciparlo.

La Educación Cooperativa hace al principio liminar que denominamos: “La piedra angular de la cooperación”. Consecuentemente, entre educación y democracia cooperativas, se predeterminan y aseguran ciencia, conciencia y compromiso asociativos. Nada menos que esto último condiciona la autenticidad y la genuinidad en la organización, funcionamiento y expansión de cada una de estas personas jurídicas privadas de la ESC.

Tan importante es la instrucción y elevación del nivel cultural solidario de los asociados de una cooperativa para el buen desenvolvimiento de esta, aparte del interés que para cada persona debe tener su propia formación.

Claramente, sólo una eficaz, eficiente y continua educación cooperativa, puede proveernos de un discernimiento pleno como de una generosa disposición participativa responsable, medularmente insoslayables para garantizar robustas y consistentes cooperativas.

Instituir determinadamente tal educación cooperativa, tal conciencia civil y compromiso económico solidario, nos permitirá ir acabando –gradual y paulatinamente- con la pandemia de “tremendos absentismos” en nuestras cooperativas, especialmente en las impuras así clasificadas por su infidelidad a los principios cooperativos.

A propósito, absentismo es la costumbre o práctica habitual de no acudir al lugar donde se debe cumplir con un deber y/o ejercer una obligación, tal los casos de la no participación (injustificada) de los asociados a las reuniones y asambleas de sus cooperativas, oportunidad única donde se informa y hasta se decide sobre la suerte y el futuro de las mismas; claro, todo ello sin perjuicio del desprecio de cada cooperativista renuente por lo propio que le pertenece.

En lo que atañe a cooperativas `impuras`, algunas las llamaban falsas (Charles Gide) y otros les dieron el nombre de seudo-cooperativas (Verrucoli). Según García Padrón, el carácter de impuro de una cooperativa es un defecto funcional en el sentido de que es en el funcionamiento de cada cooperativa donde se observa que no se ajustan plenamente a los principios y directrices del marco axiológico cooperativo.

En lo concerniente a la Educación Cooperativa, mal podríamos negar o traicionar la esencia original del cooperativismo, dado que los propios pioneros de Rochdale (artífices de la primera cooperativa formal conocida en el año 1844) no arrinconaron su tarea autoeducativa interna para un futuro lejano, sino que apenas salvadas las primeras dificultades de organización fueron implementando sucesivamente una hemeroteca, una biblioteca, una escuela para niños y otra escuela para adultos, a punto tal que ya para 1854´ decidieron descontar regularmente un dos por ciento de los excedentes para tal educación solidaria civil.

Semejantes antecedentes explican y predicen la esencialidad determinante de “activar” la “educación cooperativa” como eficaz `contrafuegos´ de todo poscooperativismo. Eso mismo nos compele a revertir tanto la inejecutoriedad de nuestras propias leyes democráticas sobre tan valiosa temática tales como las números 1.420, 16.583, 23.427, 26.206 (art.90), cuanto el impune desvío de fondos coparticipables, no obstante su especifica afectación educativa legislativa.

Lamentablemente, tantas defecciones y disfunciones seculares, derivaron en cada poscooperativismos, en cada “analfabetismo-absentismo” y en cada descontrol tanto en la organización, registro como en el funcionamiento de nuestras cooperativas. Por caso, no pocos administradores y síndicos –aun siendo buenos cooperativistas- son presa fácil del pesado aparato burocrático impuesto por el decreto del facto 20.337/73, pero los buenos cooperativistas sufren a menudo, la dictadura y el enriquecimiento ilícito de tecnócratas, gerentes e “iluminados asesores”.

Asimismo, este estado de cosas nos exige imperativamente reconsiderar la decadencia nefasta de nuestra democracia cooperativa actual. Ello demanda un gran esfuerzo creativo y atractivo en pos de un revitalizado “hacer” educativo en general, tanto en la formación continua y actualizada de asociados o no asociados como en la de los administradores y síndicos en el ejercicio responsable de sus mandatos.

La democracia cooperativa comporta derechos, pero también –antes a mi juicio, deberes. Diría que porque se tienen deberes en cualquier democracia se tienen derechos.

Preconclusivamente, sólo con cooperativistas perfectamente formados y conscientes de sus deberes y derechos, el problema de la democracia (que parece insoluble), quedaría prácticamente diluido.

Pos cooperativismos:

A) Para un Cooperativismo auténtico y legítimo, es esencialmente indispensable no solo que los asociados cooperativos tengan el derecho al poder, sino el deseo de ejercerlo con absoluta responsabilidad. ¿Qué significa acaso “un hombre, un voto” (corolario del principio democrático), cuando los asociados que concurren a las reuniones y asambleas de sus cooperativas son, generalmente, apenas un 1 por 100 del padrón?

B) Jamás será cooperativo el valor, el precio o la tarifa de un bien, de un producto, de una cosa, de un crédito o de un servicio, si resulta igual o superior a igual prestación de una empresa privada, estatal o mixta.

C) No se debe sostener un cooperativismo mentiroso, impuro e infiel a sus principios ni de cascaras vacías, propio de clientelismos, nomenKlaturas, gerentismos, corporaciones o seudoasesores; mucho menos la clara politización del cooperativismo como resultó descaradamente el Programa cooperativo Argentina Trabaja, (¡atónitamente aún vigente!).

D) No habrá cooperativa verdadera si hay intermediarios evitables y fines de lucro; tampoco si sus valores, precios o tarifas no son al costo, salvo los rubros e ítems estrictamente necesarios para un desenvolvimiento cooperativo, sustentable y duradero.

E) Recuperaremos el cooperativismo real recién cuando nuestras cooperativas practiquen en toda su integridad los principios cooperativos, Vg., profunda y permanente educación cooperativa, obligatoria participación personal en las reuniones y asambleas cooperativas; mutualidad rigurosa u operaciones con sus propios asociados, gestión democrática pura y directa en el sentido de `un hombre un voto´ (sin delegados ni delegaciones); prohibición de rentabilidades, ganancias o lucro; expertiz y pertinente fiscalización interna (síndicos) y externa de los órganos de aplicación provinciales articulados y recalibrados con el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, (INAES); todo ello en el marco de un vívido marco axiológico cooperativo.

F) Consideramos estéril, y más bien juego de palabras, toda disertación sobre educación+democracia cooperativas y sus problemas en la medida que la misma no parta del reconocimiento de que éstos sólo se resuelven cuando los cooperativistas tienen plena consciencia de sus deberes antes que de sus derechos. Si ese reconocimiento, cuantas soluciones se propugnen son meramente ortopédicas pero el cooperativismo seguirá cojeando.

G) Del cooperativismo mundialmente conocido pero particularmente en Argentina, ¡poco y nada del mismo es lo que parece!

H) Convencidos de la destinación universal de los bienes terrenales, hoy más que nunca los signos de los tiempos nos inspiran e interpelan para acelerar una epifanía solidaria global. Pensamos en una renovada y replicada puesta en común si acaso en espíritu y en verdad, ética y ecuánimemente anhelamos ver y disfrutar de una nueva economía más colaborativa y fraternalmente, apremiantemente cuando la aflicción y el horror de demasiada humanidad herida, mutilada, hambreada y empobrecida hasta la indignidad más adversa a la propia condición humana.

I) Etcéteras.

Conclusión y Propuestas:

Si los actores del pretendido sistema cooperativo toman consciente y oportuno registro de lo contenidos en los acápites precedentes, sería posible conjeturar que con la adopción, capitalización y aplicación de esas reflexiones (y advertencias), recién entonces podríamos revertir crecientes fenómenos de poscooperativismos y de posmutualismos.

Ratificándome, algunas de las propuestas precedentes tienen la lozanía suficiente para formar en los cooperativistas una auténtica conciencia cooperativa que favorezca, facilite y promueva una democracia tal propia de un cooperativismo real.

De tal manera, muchos –quizá la mayoría- de los problemas que hoy obsesionan y decepcionan a teóricos y a prácticos del cooperativismo, habrán sido replanteados y resueltos satisfactoriamente.

Se nos podría objetar que la tarea propuesta no será fácil. Es cierto. Abordarla requiere espíritus selectos y vocaciones a prueba de fracasos. ¡El Cooperativismo lo merece!

Pero si hemos de sentirnos ganados de antemano por el desánimo ante las dificultades, mejor será no cultivar cooperativismos en adelante ni alentar la constitución de nuevas cooperativas. No obstante, si ya estuviéramos enrolados en una de ellas, conformémonos con sus mediocres realizaciones pero no nos engañemos creyendo que servimos los altos ideales que se propuso servir el cooperativismo como subsistema solidario civil de la economía, ni tampoco de que cumplimos con la democracia cooperativa, ya que –como vimos e indican los registros oficiales pertinentes- en la realidad de hoy es pura ficción.

Las causas de las dificultades encontradas las encontramos tanto en la indiferencia de los asociados cooperativos como en la ineficiencia de los organismos de fiscalización pertinentes, tantas veces cooptados corporativa, política y/o corruptamente.

En nuestra opinión, la solución del problema de la efectividad de la democracia cooperativa no corresponde decisivamente a los juristas. Los juristas no podemos hacer otra cosa que llevar a la norma o a la cátedra, determinadas precisiones y parámetros que aseguren una democracia formal, que no sea obstáculo para una democracia y un cooperativismo verdaderos.

De allí que también propongamos ante ciertos grados o secuencias de absentismos como de culposo analfabetismo cooperativo, el retiro oficial de la autorización para funcionar a la cooperativa de que se trate, en razón de que nunca se debe propiciar ni sostener nada de poscooperativismos.

Preconclusivamente y retrotrayéndonos a la efeméride cooperativa 2018`, mal podremos celebrar un mero sofisma, cuando la educación cooperativa, la democracia cooperativa y el propio cooperativismo en cuanto tal, devinieron en reales mentiras insustentables; ergo, no hay manera de que sus consumos y productos resulten genuinamente sustentables. Así pues, ¡nada que festejar, mucho por corregir!

Finalmente no encuentro mejor propósito personal y comunitario que esto último para recién entonces sentirnos autorizados a conmemorar digna y edificantemente, otro aniversario del día internacional del cooperativismo, urbe et urbi.

Roberto Fermín Bertossi

Investigador Cijs / UNC

Experto CoNEAU / Cooperativismo



 
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