Miercoles, 26 de Febrero de 2020    
 
06/10/2010 [[Economía]]
El Paro Permitido II
¿ Tenemos líderes?
por Francisco Parra Luna

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ENTRANDO EN SITUACIÓN
Aunque la situación económica es de sobra conocida, no está de más recordar nuestras desgracias actuales: paro, recesión, déficit público, déficit comercial, deuda externa e interna (en particular la privada), calificados como “los últimos para salir de la crisis”, y por si fuera poco, de nuevo reincorporados al grupo de los PIGS (Portugal, Ireland, Greece, Spain) al tiempo que vigilados en permanencia por las agencias internacionales de “rating”, no solo por el elevado nivel negativo de los indicadores citados, sino porque no se aprecian perspectivas de mejora. Hasta tal punto, que si se prevé que el crecimiento mundial sea del 4,2% en 2010, el europeo será solo del 1,3, el de la zona euro sólo del 1 %, y España precisamente, será la única economía desarrollada con crecimiento negativo o nulo. Es decir, en términos de crecimiento económico estamos en el peor de los grupos y además a la cola de este peor grupo. Por otra parte, el Fondo Monetario Internacional acaba de anunciar (El País, 25.4.10) que España es una de las tres economías con mayor riesgo de deflación. Y lo que faltaba, acaba de producirse (28.4.10) uno de los escenarios más temidos a la vista de los indicadores precedentes: Estándard & Poor’s acaba de bajarnos de categoría pagadora (de AA+ hasta AA) con lo que cualquier dinero prestado nos costará más caro, aparte del desprestigio internacional que supone. Y por si todo ello fuera poco, el caso de Grecia nos está perjudicando y bastante, ya que se nos cita constantemente en la prensa internacional como dentro de ese grupo de económicamente “apestados” que forman Grecia, Portugal y España. La verdad es que pocas veces en nuestra historia reciente han confluido tantos infortunios y sobre todo de forma tan repentina.
Ante esta situación ¿Qué cabe hacer? Como no es momento de andarse por las ramas, señalemos dos vías básicas:
1. Empobrecernos, seguramente entre un 5-10% de nuestro nivel actual. No tendríamos otra opción por ser la que corresponde a nuestra conducta. Vía además relativamente fácil de seguir por fundamentarse en el dejarse llevar, la comodidad y la indolencia.
2. Crecer económicamente mediante la creación de empleo. Pero vía fundamentada en un profundo cambio de actitudes ético-políticas y en un superior nivel de esfuerzo teórico-científico, trasladables ambos esfuerzos a todo el arco personal y colectivo del país.
Entre la facilidad de la primera y la dificultad de la segunda, el modelo AXIOLÓGICO-SETCU va a exponer, con la claridad que exige la situación, una vía inicialmente intermedia pero que termina adoptando la vía del crecimiento. En consecuencia, lo que este modelo sugiere emprender y con urgencia es lo siguiente:
1. Diseñar un plan amplio de austeridad nacional ambicioso a todos los niveles. Supresión de ciertos Ministerios y burocracias anejas, poda de empresas públicas, eliminación de TV autonómicas; eliminación radical de todo gasto autonómico identitario, congelación radical de salarios para todos los trabajadores, disminución salarial de entre un 2-5 por ciento para todos los funcionarios, idéntica disminución para las pensiones, excepto las más bajas, y otras medidas de parecido calado.
2. Diseñar en paralelo un plan de creación de puestos de trabajo en inversiones y gasto público productivo principalmente en los sectores que favorecerían la competitividad de la economía española como infraestructuras de transportes y comunicaciones (ver punto 17), I+D+i, energías renovables, rehabilitación pro-ahorro energético de viviendas, plan racional de aguas, prevención de incendios forestales, y una serie de servicios públicos a mejorar como inspecciones, justicia, educación y formación/ rehabilitación profesional necesarios para alcanzar dicha competitividad.
3. Preparar en paralelo la reubicación de los medios monetarios disponibles actualmente desaprovechados los cuales pueden y deben provenir de la prestación por desempleo, de la disminución de la economía sumergida/fraude fiscal, del ahorro de gasto público mencionado, de la participación de la empresa privada, e incluso, y si necesario fuera, de una parte del ahorro privado.
4. Adoptar en paralelo una serie de reformas institucionales (reforma laboral, unidad de mercado, simplificaciones burocráticas, reforma educativa, etc.) encaminadas a incrementar la competitividad de la economía española, aunque siempre dentro del más equilibrado “sistema de valores” que debería al mismo tiempo reproyectarse y hacerse explícito.
Lo que sigue en este breve ensayo se consagrará únicamente a intentar demostrar, mediante el correspondiente modelo operativo y cuantificado, que dicho empeño es posible. Con un carácter tentativo y exploratorio si se quiere, pero también con la seguridad de que una revisión profunda del modelo apenas cambiaría significativamente sus resultados.
Comenzando en primer lugar por reconocer que el mundo de 2010 ya no es el mismo de hace solo un par de décadas, y que a pesar de la respetabilidad alcanzada por la ciencia económica, parece venir constatándose también (Wallerstein, Durlauf, Beinhocker, Morin…) (1) que sus instrumentos metodológicos no son hoy los más adecuados, o resultan incompletos. Una posible explicación es la siguiente: Los sistemas sociales modernos se muestran en su evolución crecientemente complejos y donde la dimensión económica depende de otras que la predeterminan o condicionan. A ello hay que añadir la naturaleza profundamente axiológica de estos sistemas (la materia prima inevitable son los “valores”) constatando que su fin último es producir el mejor “sistema de valores” posible para sus poblaciones, por lo que su comprensión y tratamiento exigirá perspectivas más multidisciplinares, axiológicas e integradoras.
Y sólo después de una reflexión profunda sobre la nueva complejidad, revenir sobre las dos recetas clásicas que todavía tienen vigencia: la liberal, que consiste en gastar lo mínimo y bajar impuestos, y la keynesiana, que sube impuestos para inversiones públicas, por decirlo todo en pocas palabras. La primera tuvo claro éxito en España durante el periodo Aznar, pero entonces ayudó la venta de empresas públicas, los fondos europeos y la adopción del euro; sin embargo, ninguna de estas tres circunstancias se producen hoy, lo que podría hacer arriesgado repetir dicha política. Y la opción keynesiana, que es la que está siendo más aplicada en otros países, tiene el peligro en España de recargar los gastos sociales improductivos, no faltando ya preocupantes signos en este sentido.
Parece, pues, necesario que, sin olvidar las importantes aportaciones de ambas, se arbitre una vía intermedia que, partiendo del “sistema de valores” producido (recuérdese la definición de “economía” de Lionel Robbins en base a las “necesidades”) y de su perfil diferencial en relación con un EIC (Entorno Internacional Comparable) para España (2), sea capaz de compatibilizar lo mejor de ambas estrategias. Lo que ayuda el constatar, a partir de un análisis realizado de los desequilibrios axiológicos del sistema español, que disponemos de tres diferenciales (paro, necesidades objetivas y recursos financieros desaprovechados) a unos niveles no conocidos en ningún otro país desarrollado. Situación tan descompensada que con sólo implementar una solución no demasiado ambiciosa, se acabaría con el paro diferencial que presenta España respecto a Europa y contribuiría a mejorar el resto de los indicadores económicos que en estos momentos son problema (déficit público, déficit comercial, deuda, etc.). Quedaría así demostrada la hiriente necedad del problema del paro diferencial en España así como el aparente escaso interés de políticos, empresarios, sindicalistas y hasta de expertos (como supuestos consejeros), por resolverlo.
Para calibrar la irracionalidad nacional cometida, permítaseme que presente los resultados (provisionales y con carácter meramente exploratorio) que proporciona el Modelo que hemos llamado “Axiológico-SETCU” citado en la “Introducción” y que son los siguientes:
España puede crear 1.287.000 puestos de trabajo durante el período 2010-13; hacer crecer la economía ya en 2010 sobre un 0,4 % de PIB; crecer un 3,5 % PIB como promedio anual durante dicho período; reducir el déficit público en más de un 3% PIB sobre el saldo que resultara al final del período sin aplicar el modelo; y pasar de una renta “per capita” de 21.000 euros en 2010 a unos 24.000 en 2013. Lo que además implica: siete ventajas netas tanto para los empresarios como para los trabajadores; y sobre todo elevar el nivel y calidad de nuestro “sistema de valores”.Y todo ello: sin subir impuestos ni emitir nueva deuda pública.(3)
Seguro que el inteligente lector se está preguntado: ¿pero cómo es posible solución tan optimista frente a los negros presagios de toda clase de instituciones y expertos nacionales y extranjeros?
Dejando por el momento a un lado los resultados avanzados del modelo, lo que parece razonable en cualquier caso es llevar a cabo una política preventiva e integradora de diferentes posiciones: desde las ideológicas y partidistas hasta la aplicación de teorías y métodos por contradictorias y novedosos que puedan parecer. Y en todo caso adoptar prudentes puntos de vista que integren liberalismo e intervencionismo de una forma inteligente, flexible y lo más optimizada posible técnicamente. Lo que desde la perspectiva económica obligaría, dada la necesidad de disminuir el déficit público, así como hacer frente a ciertas inversiones necesarias para crear empleo estratégico, a realizar una gran esfuerzo racionalizador en el manejo de los recursos financieros, ya que de otra manera no parece viable romper el círculo vicioso (paroàdisminución del PIBà incremento prestación desempleoàincremento déficit públicoà..etc,….) en el que estamos instalados.
Frente a este desastre económico y social, está lo que propone el modelo Axiológico-SETCU: ahorrar una parte de la “prestación por desempleo” (por creación de empleo, más un control adecuado en los pagos), disminuir el “fraude fiscal” (por mayor efectividad), y reducir el gasto público (principalmente el autonómico), lo que nos permitiría disponer de una financiación que, según las primeras estimaciones realizadas supondría unos 125.000 millones de euros durante el período 2010-13, los cuales, invertidos en los cinco sectores más estratégicos (Infraestructuras de transporte, Energías, I+D+i, TICs y Educación) que son los que entraban actualmente la competitividad de la economía española, reducirían significativamente el paro, harían crecer la economía y se disminuiría el déficit público, todo ello según los cifras adelantadas. Las páginas que siguen intentan demostrar cesta posibilidad.
NOTAS
1. La complejidad creciente de la situación social y política no sólo nace de la conocida posición de Wallerstein sobre el sistema mundial, sino sobre todo del desarrollo reciente de la llamada teoría de los sistemas adaptativos complejos desarrollada inicialmente en el Instituto de Santa Fe (EE-UU.) y posteriormente en el “Center for the Study of Complex Systems” de las universidad de Michigan, del “Human Systems Faculty” de la Universidad de California Los Angeles (UCLA), y otros centros, entre ellos la “Association pour la pensée complexe” y de la “Association Programme Europeen pour la Modelisation de la Complexité”, ambas en Paris. Para una revisión reciente de la literatura sobre la complejidad sistémica puede verse la magnifica tesis doctoral de Alvaro Malaina (2010) cotutelada entre la “Ecole des Hautes Etudes Sociales” de Paris, y la Universidad Complutense de Madrid.
2. Los diez países seleccionados como “Espacio Internacional Comparable” (EIC) para España lo han sido en función de su centralidad europea, su nivel de vida (rpc) y el peso de su población, y resultan ser los siguientes: Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Holanda, Bélgica, Austria, Suecia, Dinamarca y Finlandia. Estos diez países representarían el “grupo de referencia” válido sistemáticamente para toda clase de comparaciones internacionales. Lejos, pues, de la actitud poco seria de muchos analistas que tienen como norma comparar a España sólo con aquellos países que en cada momento conviene a su discurso.
3. “Para salir de la crisis: un modelo cuantificado hacia la creación de empleo”, Equipo Multidis, coordinadores: F. Parra Luna y J.I. Ruiz Rodríguez, Ediciones del Serbal, Barcelona, 2010.
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¿TENEMOS LÍDERES?
¿Cómo se implementaría un tal plan? No es difícil imaginar al menos cinco acciones gubernamentales que resultarían imprescindibles para una política efectiva de creación de empleo, de recuperación económica y sin los lamentables retrasos previstos: Primera, sería necesario que el gobierno comunicase al país la gravedad de la situación tal cual es, y haciendo ver que superarla va a exigir esfuerzo, coste y sacrificio; una especie de “sangre, sudor y lágrimas” a lo Churchill (1), pues la verdad, como dijo Agustín de Hipona, “es dulce y amarga; cuando es dulce, perdona; pero cuando amarga, cura”. Segunda, dicho esfuerzo, cifrado en términos monetarios, ha de ser soportado por todo el país en su totalidad y sin excepción, pero, como es de esperar, proporcionalmente a la capacidad de cada uno (que puede concretarse en una congelación salarial temporal para todo trabajador con puesto fijo, y en una elevación estratégica y progresiva de determinados impuestos de carácter consuntivo). Tercera, conocido el montante disponible, resulta necesario disponer de un plan global o modelo nacional diseñado para la creación de empleo productivo, donde se integren variables económicas y axiológicas (por intervenir el “sistema de valores”) así como posiciones teóricas diferentes (liberales, keynesianas y otras), modelo que elaborado al máximo nivel técnico, debe demostrar cuantitativa y cualitativamente sus probables beneficios para toda la población. Cuarta, dicho plan técnico ha de ser asumido por el gobierno y suficientemente explicado a la sociedad española para que sea consciente del esfuerzo a realizar, de su participación en el mismo y de los beneficios esperados. Quinta, realizada esta exposición de motivos en todos los medios de comunicación, el gobierno debería pasar a implementar el plan, con o sin acuerdo de agentes sociales y la oposición política. La población comprendería.
Qué duda cabe que de estas esperadas cinco acciones gubernamentales se derivarían importantes consideraciones éticas de difícil soslayo para quien pudiendo hacer lo que esté en su mano no lo haga, pues como escribió Balmes “en el orden moral no basta conocer, sino que es preciso obrar” (Filosofía fundamental, cap. XXXII). Lo que también vino a decir Marx cuando exigió a la Filosofía abandonar el análisis del mundo para pasar ahora a cambiarlo. Y es que muy probablemente, el problema del paro es en el fondo más ético que económico.
Lo que sucede es que estas cinco acciones no serán posibles sin una personalidad muy fuerte al frente del gobierno capaz de ejercer un liderazgo ejemplar por estar dotado como mínimo de las siguientes aptitudes: Primera, el líder debe ser una persona con vocación de Estado, aquella que sólo es capaz de dar lo mejor de sí mismo cuando piensa en los intereses generales del país (2). Segunda, debe tener acreditado un curriculum y una trayectoria profesional a la vez técnica, humanista y experimentada. Tercera, debe poseer un conocimiento profundo del paro y la crisis en los términos del “sistema de valores” que lo ha producido, lo que le exige haberlo contemplado desde una perspectiva sistémica, multi-ideológica y en definitiva axiológica. Cuarta, debe saber rodearse de colaboradores de diversas disciplinas motivados y dirigidos como un solo hombre hacia la solución del problema. Quinta, el líder, merced al conocimiento de la situación, debe tener su propio diseño de solución, pero también la flexibilidad suficiente para modificarlo o cambiarlo si sus colaboradores lo aconsejan. Sexta, cualquiera que sea el diseño que resulte consensuado entre su equipo, capacidad y aguante para mantener un rumbo decidido en su aplicación. Séptima, capacidad de integración en su proyecto del máximo número de fuerzas políticas con peso parlamentario. Y octava, hablar como mínimo inglés para conectar directamente con los líderes mundiales (3). Personalidad de hombre de Estado, CV profesional experimentado, conocimiento “axiológico” del problema, capacidad de diseño técnico, saber rodearse de colaboradores, decisión irrenunciable, capacidad de arrastre y hablar inglés, serían ocho condiciones imprescindibles de todo gobernante que se proponga dirigir un gran país y solucionar un problema tan desmedido y tenaz como es el paro laboral en España (4). Si no contamos con un tal líder, difícil será encontrar una solución, por no decir imposible.
Y por desgracia es de temer que así sea. Debido, para comenzar, a que la naturaleza del régimen democrático (históricamente el menos malo), no permite actuar a los máximos responsables políticos sino pensando en primer lugar en los intereses de su partido (lo que ya es bastante grave), a lo que habría que añadir la dificultad de encontrar personas con CV acreditados y con conocimiento teórico para situar el problema dentro del “sistema de valores” en el que se produce. Y por qué no reconocerlo: desde la perspectiva de estas ocho aptitudes exigidas a los políticos actuales de uno y otro bando, la situación pintaría bastante mal en España.
NOTAS
1. Como se sabe la frase exacta que pronunció Churchill fue: “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor” (“blood, toil, tears, and sweat“), o sea incluyendo la palabra “esfuerzo” nunca mencionada, y que para nuestro propósito aquí tiene una importancia central, ya que una débil “voluntad de esfuerzo” por parte de ciertas élites responsables estaría explicando en parte el paro español.
2. El político piensa en la próxima elección; el estadista en la próxima generación” (Bismarck, en E. Ludwig,).
3. Para un repaso actualizado a las condiciones psicológicas, formativas y otras del líder puede verse Maxwell (2007) y Landolfi (2010).
4. De las ocho condiciones mencionadas, la primera –la predisposición ética que es exigible a todo hombre de Estado- es sin duda alguna la fundamental, pues sin ella las demás serían poco efectivas. Para una aproximación a las condiciones éticas del líder pueden verse Brown (1990), Dalla Costa (1998) y Cortina (1994). Descripciones más recientes de dichas condiciones pueden verse en Casado (2000), Maxwell (2007) y Covey (2007).


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