Sábado, 23 de Marzo de 2019    
 
11/12/2018 [[Sociedad]]
¿Pos soberanía argentina?
La historia interminable de la búsqueda de la soberanía popular
por Roberto Bertossi

Se entiende por país soberano aquel que es capaz de establecer sus propias leyes dentro de su territorio, fundamentalmente con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior y promover el bienestar general.

La soberanía de un país se refiere a su poder político, a su autonomía, al rechazo de nefastas influencias exteriores tanto como al énfasis y denuedo en la defensa de sus intereses nacionales.

Entonces, que el Fondo Monetario Internacional (FMI) condicione y supervise la economía y las finanzas argentinas, el valor de su moneda tanto como que llegue a destacar abiertamente la "disciplina de Macri para cumplir con el plan de ajuste fiscal”, basta y sobra para hablar de ´pos soberanía´

Solo novatos y/o delincuentes impunes pueden explicar y predecir la usurocracia financiera campante que impera en nuestro país, un país herido por una tremenda devaluación monetaria con un puñado de ganadores conocidos y millones de anónimos perdedores, es decir el resto de todos “nosotros” los argentinos de a pie.

Que tarifas, tarifazos y billonarias ganancias de las prestadoras de servicios públicos esenciales limiten o anulen la legitima soberanía de los usuarios, eso también es pos soberanía.

Reproduce pos soberanía cuando conforme informe de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), cada consumidor pagó en noviembre 525% más en góndola de lo que cobró el productor.

Multiplican cruel pos soberanía pensionados y jubilados ordinarios que han perdido autonomía, dignidad y júbilo por ascuas, carencias, dependencias alimentarias, farmacológicas, familiares y amicales.

Declinamos y hacemos “liquida” a nuestra soberanía cuando por acción u omisión, ignominiosamente también “entregamos” la realización de nuestra final argentina de la Copa Libertadores 2018´

Resumiendo, la decrepitud de nuestras soberanía política, independencia económica y justicia social, es por demás elocuente.

Duele esta Argentina transfigurada en país mendicante, monumentalmente dependiente en lo económico, en lo financiero, en lo tecnológico (ahora hasta en lo deportivo), recurrentemente atrapada por crisis reiteradas de corrupción, de racionalidad, de insolvencia, de autonomía, de autosuficiencia y otras idioteces.

Esta pos soberanía no es ajena a nuestra justicia bochornosa, corrupta e impotente, a provincias manejadas por tiranuelos; tampoco es extraña a sobornables legislaturas holgazanas, a venales sindicatos ricos con afiliados empobrecidos ni al corrupto mundo empresario (siempre listo para depredar al Estado); a nuestra Educación en manos de sindicalistas feudales vitalicios, no de los educadores; a clubes deportivos a merced de barras bravas; al reino del lucro, la intermediación parasitaria y hedionda.

Preconclusivamente, cual metáfora o cifras relativas que cincelan refulgentemente la elocuencia de los últimos despojos financieros, de derechos, de expectativas e ilusiones como esta última prostitución deportiva, delatan claramente los pocos que “ganaron” con la timba cambiaria, a la postre como los mismos poquitos que este domingo -sin escatimar gastos ni miramientos desde argentina en menos que un periquete-, privilegiadamente disfrutaron en Madrid del inédito destierro deportivo, pues ¿acaso qué otra cosa fue el proceso de tan escandalosa, lucrativa y violenta final argentino-americana: River Plate vs. Boca Junior… con la complicidad (sin cicuta) seudodeportiva global?

Finalmente, el resto de los más de sesenta mil esforzados simpatizantes genuinos de todo el país que concurrieron la tarde deportivamente comprometida y trunca del sábado 24 de noviembre en el barrio porteño Núñez, pues deberán continuar esperando otra vez, mascullando otra frustración, otra defraudación, otra postergación y estafa del contrato social hasta resignarse, habituarse, admitir e identificarse con las mismas, tal cual jubilados, maestros, médicos rurales, pueblos originarios, ex=combatientes argentinos, empleadas domésticas… y cuantas victimas más de esta anodina y languideciente soberanía, pos soberana.

Roberto Fermín Bertossi

Investigador Cijs / UNC



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