Martes, 21 de Mayo de 2019    
 
18/02/2019 [[Editorial]]
Homenaje a José Luís Abellán y entrega del premio Gigante de Espíritu 2018
Ateneo de Madrid, 11 de febrero de 2019
por Antonio Colomer Viadel

1. Nos vamos a apoyar en otro hombre notable, Umberto Eco, y su obra póstuma “A hombros de Gigantes”.

Este libro fue publicado en Milán en 2017, por la Nave de Teseo Editore, al año siguiente del fallecimiento Umberto Eco. Traducido al español en 2018 por Lumen.

Esta obra póstuma reúne las conferencias que Eco dio entre 2001 y 2015 en el Festival Cultural denominado la Milanesiana. La primera de esas lecciones o conferencias en 2001 la tituló “A hombros de Gigantes” que ha dado título, por los editores, al libro recientemente aparecido.

Confiesa Eco que la historia de los enanos y los gigantes siempre le ha fascinado, y que tiene que ver con las relaciones, no siempre fáciles, entre padres e hijos.

Para ver desde arriba el juicio universal, es mejor subirse a hombros de los antepasados. En este sentido, subraya la aportación de los clásicos a la contemporaneidad y a la misión del intelectual.

“Nosotros somos como enanos que están a hombros de gigantes, de modo que podemos ver más lejos que ellos, no tanto por nuestra estatura o nuestra agudeza visual, sino porque, al estar sobre sus hombros, estamos más altos que ellos”.

Con su gran erudición Eco nos ilustra que esta metáfora, muchas veces repetida, fue utilizada quizás por primera vez, por Bernardo de Chartres, en el siglo XII, en relación con aprender a escribir bien y no copiar.

Muchos autores han utilizado este aforismo y llega hasta Ortega y Gasset, en su ensayo “En torno a Galileo” en donde el autor español, refiriéndose a la sucesión de generaciones, señala que los hombres están “unos sobre hombros de los otros, y el que está más arriba tienen la impresión de dominar a los otros, pero al mismo tiempo debería darse cuenta de que es su prisionero”.

Fue, pues, una intuición llamar Premio Gigante del Espíritu al que creamos en el año 2008, al cumplirse los 30 años de nuestro Instituto Intercultural para la Autogestión y la Acción Comunal (INAUCO) y los 25 de nuestra revista RIDAA.

2. Primera reflexión, José Luis Abellán en sus trabajos sobre El Quijote, ha subrayado la nota del eramismo y la influencia de la obra de Erasmo, “Elogio de la locura”, en Cervantes, en donde hay una exaltación de la demencia como causa de felicidad. “Las cosas como son en la realidad y el concepto que de ellas nos formamos”. No podemos olvidar que El Quijote es, en buena medida, las aventuras de un ser un tanto alucinado, pero que, como afirmaba el hijo del Caballero del Verde Gabán, Don Quijote es un entrevenado de loco, lleno de lúcidos intervalos” y una culminación, al final de su vida, de retorno a la cordura.

José Luís Abellán señala como notas de El Quijote el antijerarquismo, el anticlericalismo, la solidaridad, el universalismo, la justicia y la libertad.

“No olvidemos que El Quijote es la Biblia española, y no olvidemos que, de algún modo, todo ser de España se encuentra allí involucrado”. Por ello las claves del pensamiento español son la igualdad y la superación por el esfuerzo. Recordemos lo dicho por Don Quijote: “sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro sino hace más que otro”.

Recordemos que Unamuno, en su célebre soneto “La Sangre del Espíritu”, ya afirmaba que El Quijote era el Evangelio que Dios nos dio.

Aunque volveremos sobre El Quijote, hemos de valorar que, en la gigantesca obra de José Luís Abellán, hay otras muchas aportaciones. Precisamente su tesis doctoral fue sobre “Miguel de Unamuno, a la luz de la psicología”. José Luis tiene esa formación de psicólogo en los origines de su conocimiento y creo que esto define muy bien la naturaleza de su obra.

Debemos tener presente así mismo, su atención a América y al exilio español en aquellas tierras: “Filosofía española en América”, “La idea de América”, “El exilio de 1939” (6 volúmenes).

Hay que destacar su monumental “Historia critica del pensamiento español” (7 volúmenes). Una obra verdaderamente titánica y referencia obligada para cualquier estudioso. Como constitucionalista, me ha sido especialmente útil el cuarto volumen sobre “Liberalismo y Romanticismo” en dónde afirma que a partir de los liberales de 1812, se alcanza un verdadero desarrollo de la conciencia nacional, coadyuvado también por la Guerra de Independencia de aquellos años.

3. Una segunda reflexión es su presencia en el Consejo Español de Estudios Iberoamericanos, (CEEIB)

Integrado por instituciones, él tenía un papel destacado como uno de los pocos miembros individuales. En la Asamblea del Consejo de 1997, celebrada en Almagro, en la Mancha, hablamos de Don Quijote y América y, junto a las conferencias de Manuel Lizcano y Claudio Esteva, yo mismo expuse el tema sobre el quijotismo coral en nuestra América, ensamblado con el profético. Fue testigo de aquella sesión memorable.

Por ello, cuando decidimos celebrar el II Congreso Internacional América-Europa, sobre los Valores de El Quijote, en Villanueva de los Infantes, Campo de Montiel, primeros paisajes manchegos de las primeras andanzas y aventuras quijotescas, el invitado de honor tenía que ser José Luís Abellán, que impartió la conferencia de clausura de aquel Congreso, en torno a los valores de El Quijote.

Debo decir que en el número 70 de la Revista Iberoamericana de Autogestión y Acción Comunal (RIDAA) del INAUCO, en otoño de 2017, que reunió las ponencias más destacadas de aquel Congreso, debía figurar, en un lugar de honor, el texto de José Luís Abellán. Y entre sus llamativas y lúcidas conclusiones, se encuentra en que los valores fundamentales de la obra quijotesca son la moderación y el equilibrio –vulnerados, casi sistemáticamente por Don Quijote- y la importancia de la naturaleza como paradigma de todo lo bueno. Ahora bien, además de ese clamor por la justicia, la libertad y la igualdad, tan presente y vivo en la obra quijotesca, hay también múltiples de esos intervalos lúcidos en los que se recurre al sentido común y la sabiduría, así en tanta sintonía y entendimiento entre Don Quijote y Sancho – y la quijotización de éste-, en los consejos que el primero le da a Sancho para ejercer sabiamente el papel de gobernador de la Ínsula Barataria. Y en especial, al final de la vida de Don Quijote, en ese retorno a la cordura, reconociendo la calidad de Sancho, merecedor de gobernar no una ínsula, sino un reino, si él se lo pudiera dar.

También nos recuerda nuestro premiado, que Cervantes siempre tuvo la pasión de América y el deseo de marchar a ella, aunque no lo consiguiera. Tal vez, por ello, titulé la presentación de este número de nuestra revista con el título “La filosofía de El Quijote y el descubrimiento de América”, recordando el título de un artículo de otro gigante americano, el uruguayo José Enrique Rodó, escrito con motivo del III centenario de la muerte de Cervantes en 1916 y publicado en 1917, el mismo año del fallecimiento de Rodó.

José Luís Abellán afirmará al final de este artículo que citamos de RIDAA, que en esta obra se encuentran valores compartidos, a favor de la paz, el bien y la felicidad entre todos los hombres.

4. Por ello es que hemos tenido la suerte y la dicha de subirnos sobre los hombros de José Luís y de su sabiduría para ver más lejos y que nos iluminara el camino.

Y por ello hoy es, para mí, José Luís, amigo y maestro, uno de los días más hermosos de mi vida, por poder hacerte este reconocimiento y decirte ¡gracias! por tanto que nos has dado, desde tu amistad y tu bondad hasta tu conocimiento espectacular. Y quiero decírtelo al final, con un texto que me envió hace tiempo un alumno querido, y que luego me han indicado que puede ser apócrifo, pero que suena con una melodía y una música tan quijotesca, como tienen las obras universales que contagian a todos sus entornos e incluso trascienden de sus textos originarios.

“Hoy es el día más hermoso de nuestra vida –dice Don Quijote– , querido Sancho (querido José Luís); los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobre todo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia donde quiera que estén”.

Por ello mereces, José Luís, esta Paloma, símbolo de nuestro instituto y símbolo de tu condición de Gigante del Espíritu.



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