Domingo, 31 de Mayo de 2020    
 
03/01/2020 [[Editorial]]
Los Fondos para la Solidaridad, símbolo de los municipios democráticos
El ejemplo del Fons Valencià per la Solidaritat
por Antonio Colomer Viadel

A comienzos de los años 70 del siglo pasado, la ONU inició una campaña para que los Estados miembros concedieran un 1% de sus presupuestos para ayudar a los pueblos subdesarrollados. Años después, se matizó ese porcentaje, señalando que la lucha contra esa lacra del subdesarrollo recibiera un 0,7% de los gobiernos y un 0,3 % de sus sociedades civiles.

El presidente de la UNESCO, Federico Mayor, en los años ochenta se quejaba de que los Estados no cumplían con este compromiso. Paralelamente se pone en marcha desde los municipios y, preferentemente, los medianos y pequeños, un movimiento de concertación y solidaridad para estas ayudas y como bandera esa cifra mítica del 0,7%. Se trataba de una solidaridad amplia, no sólo en la cooperación al desarrollo sino también en la formación de voluntariado y las prácticas de solidaridad y conciencia compartida.

En España, Vitoria y su entorno fue de los primeros en ponerlo en marcha y también los Fons catalanes y vascos. Incluso, se planteó una Confederación de Fons que permitiera el intercambio de experiencias y el apoyo mutuo para proyectos más grandes.

Los estatutos del Fons Valencià per la Solidaritat, se aprobaron el 24 de marzo de 1993 y aquel grupo inicial lo formaron los municipios de Biar, Beniganim, Alberic, Cortes de Payas, Aielo de Malferit, Alfafara. Sellent y Vallada, si no olvido algún otro socio fundador. Un papel destacado lo tuvo el movimiento Justicia y Paz, al que pertenecía el alcalde de Biar, así como la ciudad de Xàtiva, que fueron los verdaderos promotores del Fons. Xàtiva continúa siendo la sede del mismo y de su secretaria.

Entre sus objetivos se encontraba integrar en ese Fondo común los recursos de los distintos municipios para ayudas al Tercer Mundo presentadas por ONGs. También promover campañas de sensibilización y estímulo a la participación ciudadana en este campo y promover la colaboración de instituciones públicas y privadas valencianas que destinen a la cooperación al desarrollo un porcentaje de sus presupuestos tendente al 0,7%.

Poco a poco se ha ido ampliando el número de municipios, más de 70 ahora, incluidas las tres capitales de provincia, varias mancomunidades e incluso universidades en donde se colabora en masters interuniversitarios de cooperación y de formación de voluntariado.

Ya en los años 90 debo dar testimonio de una colaboración muy fluida, sin grandes trabas burocráticas y con una gran eficacia, que nos permitió actuar eficazmente por medio de nuestro instituto INAUCO. Así se nos planteó en la ciudad de Ate (trescientos mil habitantes) junto a la ciudad de Lima, Perú, el construir un dispensario médico que no existía para un alto porcentaje de su población. Recibimos esta ayuda y allí se construyó, poniendo en su cabecera el nombre de INAUCO y la colaboración del Fons, en junio de 1999. Ese mismo año recibimos en Valencia al alcalde de Huarocondo, Simón Ccorimanya, primer alcalde indígena de este municipio e ingeniero agrónomo. Se encuentra situado a tres mil quinientos metros de altura, a mitad de camino, junto a la vía del tren, que lleva de Cuzco a Machu Pichu. Nos explicó que en su valle solo llegaba el agua de lluvia y que consideraba imprescindible una obra de ingeniería, tanto para la bebida de las personas como para el riego de los campos. Se trataba de una obra notable para la que el Fons aprobó una inversión considerable mediante la cual, por un gigantesco sifón, se consiguió hacer subir y trasladar el agua potable desde un valle vecino hasta el de Huarocondo. El 14 de noviembre de ese año 1999 asistimos, con una gran emoción, a la primera vez en que esa agua canalizada llegaba allí en medio de los gritos de euforia y las lágrimas de alegría de su comunidad. Inauguramos en el centro de esta población de este municipio cabeza de Distrito la Avenida de Valencia que allí queda, en estas grandes alturas de los Andes, como testimonio de solidaridad.

A finales del 2000 el alcalde de Ate y otros alcaldes peruanos me pidieron que les ayudara, mediante la redacción de un Manifiesto fundacional, a la constitución de una nueva organización de municipios en su país. En junio de 2001, en el Casino de la Plaza de Armas de Lima, se constituyó la Federación de Municipios Libres del Perú (FEMULP) que ha crecido en extensión y pujanza desde entonces.

El Fons Valencià per la Solidaritat acudió al El Salvador con motivo del terremoto que allí ocurrió en noviembre de 2001 y se encontró con la sorpresa de otro terremoto administrativo como era que, con cada cambio de elección municipal, desaparecían los empleados de la etapa anterior y la mayoría de sus papeles. Ante esto el Fons puso en marcha, en el 2002, el Plan Agora, para promover la aprobación de una ley de funcionarios de la Administración Local. Recordemos que hacia solo pocos meses de haberse alcanzado la paz, tras una guerra civil cruenta, y con ayuda española haber puesto en marcha instituciones democráticas. El INAUCO y yo mismo participamos, a petición del Fons, en estas tareas y recuerdo impresionado un viaje a El Salvador ese año y una comida con diputados de distintos grupos de su Asamblea Nacional, que hacía no mucho se habían estado pegando tiros, se sentaban con nosotros y todos ellos, de tan distintas tendencias, manifestaban su deseo de apoyar la aprobación de tal ley.

Sus concejales y alcaldes, (agrupados en la Federación de Municipios Comunes), vinieron varias veces a Valencia y allí seguimos trabajando con ellos. Finalmente, la ley se aprobó y es un ejemplo para los otros países de la región porque la seguridad jurídica tan deseada, se inicia en la estabilidad de los funcionarios de las Administraciones Públicas y en la continuidad de sus servicios.

En este campo el INAUCO ha sido también pionero ya que organizó en la Universitat Politècnica de València, en enero de 2006 la presentación en Europa del programa ISO-iWA 4 para conseguir, por primera vez, la aprobación de unas norma social ISO de acuerdo con las claves de tal programa. Se trataba de definir a gobiernos locales confiables para la ciudadanía. En medio de la jornada, Joan Bou presentó la ponencia ENSOM-420 que mediante 522 indicadores marca los niveles en torno a cinco áreas, la ayuda humanitaria y de emergencia, el compromiso con la sostenibilidad ecológica, la convivencia con los inmigrantes necesitados, la cooperación para el desarrollo con los municipios de los países empobrecidos y la educación para la solidaridad.

En septiembre de 2006 y como curso del INAUCO en la UPV y bajo la coordinación de Joan Bou –que por cierto, fue uno de los primeros promotores del Fons, en Xàtiva- impartimos ese curso para formación de asesores que pretendió establecer un plan estratégico para la potenciación de la solidaridad en los municipios de la Comunitat Valenciana. Se hicieron prácticas en bastantes municipios, de distinto tamaño, desde los más pequeños hasta en el Ayuntamiento de Alicante, por ejemplo. La experiencia fue muy valiosa porque no se trataba solo de realizar el diagnóstico de la situación sino también de promover una conciencia y un estímulo para el crecimiento de estas prácticas solidarias.

Es una pena que las instituciones no apoyaran el desarrollo de estos programas y prácticas porque solo el crecimiento de municipios verdaderamente solidarios y cooperativos nos permitiría afirmar su naturaleza democrática, frente a los egoísmos de los que se encierran en su aislamiento de privilegio, para los que todo lo demás resulta ajeno e incómodo.



INAUCO, ("Autogestión, Cooperación, Participación") | Tlf: 963 879 095 | Fax: 963 879 280 | inauco@upvnet.upv.es
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