JOSÉ
GREGORIO DELGADO HERRERA
Abogado
Una
imagen dice más que mil palabras, la Cumbre de Margarita nos deja el retrato de
un pueblo al píe de la estatua de su líder fallecido, como un coplero deja oír
su voz al viento, la voz de Chávez resuena hoy en medio de la crisis político
institucional que espera una solución democrática, partidarios y opositores,
deben recordar sus palabras. En particular, su pensamiento en torno al
referendo revocatorio, destacado en este artículo. Hugo Chávez, se reconoce
como “propulsor del revocatorio” apelando a la Constitución de 1999, el tiempo
oportuno es señalado por el líder “a la mitad del mandato una vez pasada o
transcurrida la mitad del gobierno deben someterlos a una evaluación”, en
esencia el referendo revocatorio es un derecho que permite al pueblo en su
conjunto, ejercitar una condición de la democracia, “transcurrida la mitad del
gobierno deben someterlos a una evaluación”.
La
razón es sencilla, tomando en cuenta el tiempo transcurrido el pueblo soberano
realiza una “evaluación” con un propósito definido en el contexto de la
democracia participativa y protagónica, “para que el pueblo sepa si esta
cumpliendo o le esta dando la espalda”. Así las cosas, el referendo revocatorio
nunca puede ser un “golpe de Estado” o una “posibilidad” discrecional de los
poderes públicos, si el poder que se ejerce en democracia, emana del pueblo,
entonces es válido nuestro planteamiento para estas líneas, en favor de un
conteo democrático de votos.
“¡¡¡¡ A contarnos ya ¡¡¡¡”, es
la voz que clama al Cielo, en consecuencia, conforme al legado de Hugo Chávez,
a nadie puede extrañar nuestra petición: Sometamos
el Gobierno a la Soberanía Popular. Este planteamiento es cónsono con el
texto de la Constitución participativa, si el pensamiento de Chávez se sustenta
en el artículo 72 de la Carta Magna, nuestra propuesta encuentra su sustento en
las previsiones de los artículos 5, 6, 62, 66 y 70 de este texto constitucional,
que mucho se muestra al pueblo, pero, muy poco se cumple en su beneficio.
Si
la Democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo, como
bien lo destacaba Chávez en sus clases magistrales, apoyándose en la definición
que ofrece el discurso de Abraham Lincoln, ¿por qué ahora se obstaculiza a la
expresión de la soberanía popular?, ella se ejercita mediante el voto, universal,
directo y secreto, el Gobierno se debe someter al escrutinio popular, y los
restantes poderes deben facilitar el ejercicio de este derecho político
expresado en el referendo revocatorio. La razón de este llamado toma en cuenta
la legitimidad democrática de las dos instancias nacionales, la Presidencia de
la República y la Asamblea Nacional, a partir de los resultados electorales de
2013 y 2015, en el caso específico del Gobierno, cumplida ya la mitad del
mandato la oposición se inclinó por el referendo revocatorio, como vía
constitucional, electoral, pacífica y democrática, a fin de evaluar la
legitimidad de su ejecución, y en este aspecto la voz del pueblo venezolano en
su conjunto se debe dejar escuchar.
En
el contexto actual de la crisis multidimensional que se vive en Venezuela, el
referendo revocatorio, es una salida coherente, en consecuencia, no podemos
obstaculizar por más tiempo su realización en el 2016, junto a la elección de
los gobernadores y los legisladores en los estados, la democracia en Venezuela
necesita de un aggiornamento, dejemos
entrar los vientos electorales, y que el pueblo de ciudadanos exprese su deseo
de actualización y puesta al día en sus liderazgos políticos, esta expresión de
la soberanía popular, requiere de organización y movilización, en el contexto
de los derechos políticos que en democracia se asocian con el sufragio, la
participación y el referendo. Obstaculizar esta vía de solución a la crisis
político institucional, es dejarse llevar por la discapacidad política que significa dar la espalda al pueblo mismo.
Esta condición se impone en la vida política venezolana, que muchos
caracterizan en el déficit de democracia
y de ciudadanía, mientras que, el liderazgo político se comporta como los “tres monos sabios” de la cultura
japonesa, al negar el referendo revocatorio en el 2016 y cerrar las salidas
constitucionales a la situación actual, que se vive en el país como crisis
multidimensional.