Jose Gregorio Delgado Herrera
Todos y todas estamos afectados, algunos tienen oportunidad de hablar o de escribir, en medio de este viacrucis que nos ha tocado vivir, una Venezuela empobrecida y en llamas, un país en diáspora, una patria cubierta de hambrientos y enfermos, cuando no llegan a acrecentar la cifra negra de muertos por hambre y falta de medicamentos sin descartar las victimas de la inseguridad galopante a diario. En este país no quiero vivir, por eso, apuesto al cambio, y eso me hace a los ojos del desgobierno un “contrarevolucionario”, moentras que a los ojos de la oposición sea un defensor de la democracia.
Escribo
estas líneas después de leer las “cucharadas” de JUAN un conocido y apreciado
chavista, revolucionario de corazón y de acción, que no llego a nombrar, por
respeto y prudencia, pues estas líneas en algún momento se pueden hacer
públicas, si las condiciones del país lo permiten, solo diré que se llama JUAN,
como el evangelista amigo de Jesús, lo considero mi amigo, aunque, el tiempo y
las distancias nos han dado ocasiones muy puntuales de dialogar y compartir
sueños, además creo que lo hago también por respeto a sus ideas y reflexiones
al reconocer que de siete hijos, seis son “escuálidos” (calificativo
popularizado por el comandante Chávez) y el sigue siendo un revolucionario
soñador, al igual que muchos chavistas que me he encontrado por estos caminos
de la patria, los cuales muy en el fondo o en forma pública reconocen que
tampoco quieren vivir en un país como el que tenemos. Por una sencilla razón,
se consideran chavistas y revolucionarios, pero, admiten no ser “maduristas”,
en el fondo son soñadores como JUAN y como yo.
Escribo
porque yo también tengo amigos chavistas, con la mayoría puedo dialogar, dado
que no son “enchufados” en el desgobierno y reconocen que la vida de hoy en
Venezuela no es la Revolución que soñaron y por la cual salen a la calle con
sus ideas socialistas, pues a la final, reconocen que tampoco es socialismo lo
que hoy se muestra. Escribo porque la paz se logra más con las palabras que con
las balas, y en algún momento se hará la historia de los caídos en 18 años de
revolución, por supuesto me refiero a los caídos en marchas y protestas que
reclaman cambios y un país diferente, con un gobierno distinto, un gobierno que
entienda el mensaje bolivariano y que no se empeñe en masacrar la democracia y
a los demócratas, sean estos revolucionarios o contrarevolucionarios, pues los
muertos los ha puesto Venezuela en los dos bandos que se empeñaron en polarizar
y en diferenciar como “enemigos”.
Escribo
desde el corazón y la memoria, así que, retomo las líneas de Juan para escribir
mis propias “cucharadas”, aunque nunca he sido trabajador de la construcción,
si podría decir que soy constructor de sueños, delante de este amigo que
escribe a su generación, en la cual compartimos, aunque apenas yo ande en mis
57 años, y JUAN podría ser mi papá, dado que me lleva 20 años por delante, lo
conocí en sus andanzas por el cooperativismo y por su condición de promotor
social, coincidimos en las aulas del PEADS, un programa de estudios abiertos de
la ULA, un sueño compartido que murió al desaparecer sus fundadores. Como todo
proyecto humano que no echa raíces profundas y se cultiva en el culto a la
personalidad del líder. Sin que esto sea negación de gente soñadora que supo
aprender para su vida de trabajo social y algunos para andar por los caminos de
la política, gente de izquierda o derecha con vocación de servicio o
funcionarios públicos, que se formaron en su carrera de promotores sociales a
través del PEADS, algunos tomaron los caminos del chavismo y otros los
encuentro en la oposición, cada uno con sus experiencias de vida.
JUAN
vivió y sufrió la IV República, y seguramente también la V República, aunque
mantiene su esperanza, cosa que no han logrado las grandes mayorías populares
que se entregaron de corazón al proyecto bolivariano, transformado en una
revolución por un “salto atrás” y que muchos chavistas no reconocen en esta
historia viva, por recordar a Jorge Olavarria, mentor y padre político de
Chávez, que muy temprano supo descubrir el proyecto chavista, si recordamos su
famoso discurso del 5 de julio en el fallecido Congreso de la República,
ocasionalmente interrumpido por Luis Alfonzo Dávila, último Presidente del
Congreso. En las profundas catacumbas del pueblo, y en conversaciones amistosas
algunos reconocen este sufrimiento real, aunque, en público no lo digan por
ahora.
Uno
de los grandes males de esta “Revolución” ha sido la división de las familias,
hasta el punto de tratarse como enemigos, afortunadamente JUAN no entra en esta
categoría de familias desmembradas por la ideología, en su narrativa habla de
“enemigos históricos” que propician pobreza, explotación, vejámenes,
sentimientos que los opositores atribuyen a los gestores del desgobierno…. Pues
los cambios prometidos no llegaron: la lucha contra la corrupción, disminución
de la pobreza, calidad de vida para todos y una nueva forma de hacer política,
todo a partir de la nueva Constitución.
JUAN
expresa su experiencia personal de armonía familiar, recordando su juventud,
donde habían distintos bandos o grupos en el contexto ideológico político, al
intentar recordar, por supuesto que sería en mi caso un “puntofijista”, si lo
relaciono con un creyente en la Constitución de 1961, aunque en algunas cosas
me calificarían de “cabeza caliente”, al aspirar cambios sociales y políticos,
me gradué de abogado, apenas un año después de la salida de la militancia
copeyana de JUAN, 1984, pero la verdad sea dicha, sin llegar a ubicarme entre
los “copeyanos de izquierda”, alimenté mis años universitarios en el
comunitarismo ideológico social cristiano, gracias a la influencia del maestro
don Lino Arias-Bustamante, con sus jornadas internacionales en la ULA y mi
propia tesis, para diferenciar el comunitarismo cristiano del comunitarismo
ideológico, en mucho por la influencia de las comunidades eclesiales de base y
algunos aspectos de la Teología de la Liberación, allí seguramente, tendríamos
fuentes parecidas de espiritualidad con compromiso social, como lo señala JUAN.
Por supuesto, no puedo compartir la “lucha de clases” y el carácter
irreconciliable entre los grupos sociales, mejor resulta promover la diversidad
de organizaciones que representan intereses distintos, pero, complementarios,
compartiríamos la lucha contra lo explotadores de los trabajadores y los
líderes políticos que manipulan al pueblo en elecciones o en la gestión de
gobierno.
No
nos puede extrañar que mutuamente se atribuyan equivocaciones y el estar del
lado incorrecto de la vida, en medio de las vicisitudes compartidas, pero, sin
llegar al exterminio y la muerte del enemigo político, esta acción se potenció
por las alternativas guerrilleras de los 60, inspirados en la inacabada
revolución cubana, revivida por el chavismo, para atraer a los izquierdosos y
disfrazar sus tintes militaristas, repotenciados después de la siembra del
Comandante, aunque, siempre estuvo en el tapete gubernamental.
Creo
que algo positivo de la IV República, fue la pacificación, aunque
lamentablemente después de muchos muertos que todos debemos lamentar. La
confrontación entre adecos, copeyanos y comunistas, seguramente tuvieron sus
momentos sangrientos, pero, después de la pacificación la convivencia democrática
rindió sus frutos, allí está uno de los aspectos que no entienden los
extremistas de la oposición y del gobierno, por eso, insisten en la violencia
que la gran mayoría de los venezolanos rechazamos, pero, nos ha tocado vivir
con ella y experimentar sus pasos sangrientos, la alternativa no está en los
fusiles, aunque sea por decisiones como las de Camilo Torres o las del Chema
Saher, cuyas vidas nos tocó leer en la curiosidad de la juventud, sedienta de
héroes y ejemplos revolucionarios.
Los
errores históricos entre los partidos, dan paso a las dictaduras y los golpes
de estado en nuestra historia patria, comparto con JUAN su análisis de
percepción de los gobiernos democráticos, en general el pueblo siempre concluye
que el gobierno anterior fue mejor que el actual, ya lo viven los chavistas y “maduristas”.
Donde si hay un desacuerdo es en su visión de la democracia en el período 1958
– 1998, repitiendo el discurso de los 40 años como “dictadura
disfrazada de democracia”, la democracia ciertamente tuvo sus
errores, pero, tampoco hay que llegar al extremo de negar sus logros y mucho
menos entenderla como dictadura.
Tarde hemos
descubierto que el error no estaba en el texto constitucional de 1961, derivado
de un pacto político y una visión social, este Pacto de Puntofijo, se agotó en
sus lineamientos, desde finales de los 70, de allí el gran error de no haber
aprovechado los estudios de la Comisión Presidencial para la Reforma del
Estado, nacida en el 84, las advertencias sobre las reformas puntuales al texto
constitucional o las leyes necesarias para desarrollar sus contenidos. Después
de los golpes fallidos del 92, la dirigencia política pensó más en sus
intereses de partido que en los intereses del país, de allí el surgimiento y
triunfo de la candidatura de Hugo Chávez en 1998.
Por
cierto, en esa época no se habló nunca de “revolución” el mensaje fue “ya hay
chance para una Asamblea Nacional Constituyente”, el pueblo venezolano de 1998,
por mayoría respaldó la Constituyente. El gran engaño fue el control partidista
de ese proceso y la manipulación de la voluntad popular expresada desde el referendo
consultivo hasta la conformación de la ANC. De esa vivencia soy testigo, dada mi
condición de candidato a la Constituyente y por ser funcionario del Congreso de
la República, la experiencia del 99 deja claro el peligro que representa el dar
un “cheque en blanco” mediante el voto, a unas bases comiciales elaboradas por
el convocante presidencial, el régimen instalado a partir de 1998, muestra al
mundo un gran defecto: las acciones gubernamentales al margen del texto
constitucional de 1999. Y de allí su mote de Revolución.
Precisamente
como aspirante a Constituyente, recibo apoyo del CONAPI, institución legal de
apoyo a la integración de los “incapacitados” nacida en la ley de 1993 que
apoyamos, pero, también de opositores y chavistas en el tema de recolección de
firmas y la campaña fugaz, con un resultado en el DF de 9 mil votos, una
experiencia de encuentro desde las diferencias a partir de una condición común
la discapacidad.
La mejor
Constitución del mundo, fue elaborada con un criterio participativo, que no se
ha dejado manifestar a plenitud, por el tutelaje presidencial al poder popular,
y la manipulación partidista de expresiones organizadas del pueblo venezolano y
de la sociedad civil, un sujeto histórico, que desde dos perspectivas se
incorporó al texto constitucional, para sustentar el pacto político a favor de
la democracia, con énfasis en la participación ciudadana, allí tenemos en común
JUAN y yo la creencia y apoyo a la democracia
participativa y protagónica, últimamente transformada en democracia
revolucionaria, según el Plan de la Patria.
El pueblo
organizado, manipulado para estar al servicio de un proyecto político,
desvirtuado desde sus fundamentos constitucionales y que popularmente fue
rechazado en su propuesta socialista, si se valora el resultado del referendo
constitucional de 2007, ganado por la opción del NO, a pesar de la maquinaria
gubernamental y las manipulaciones de los resultados. Muchos apoyamos la no
reforma por considerar a la Constitución bolivariana un documento valioso y
representativo de un momento democrático, es una Constitución, sembrada en la
vida venezolana, bajo el recuerdo de los muertos de la vaguada de Vargas, que
debe ser defendido como un texto democrático y plural, para nuestra realización
como país.
Ciertamente,
los errores de la oposición nadie los niega, pero, no es el punto a destacar en
estas líneas. Vivimos al calor de las
palabras para justificar la existencia de dos bandos o dos visiones del país,
diferencias generacionales que se igualan en un propósito común: los deseos de
cambio. Así como en el proceso constituyente, la gran mayoría de los
venezolanos lo expresó, hoy desde las oposiciones también se buscan
alternativas para los cambios, y se asoman vientos de un nuevo momento
constituyente, no exento de peligros y dudas razonables, tomando en cuenta el
carácter electorero que siempre se destaca en la Revolución, al destacar la
soberanía popular expresada en el voto, en lo inmediato es un equivoco apoyar
otra Constituyente.
Los
aspectos sociales y políticos que se relacionan con el socialismo del siglo
XXI, se implantaron de espalda a la voluntad popular por la insistencia en los
poderes legislativos presidenciales, mediante leyes habilitantes que injertaron
todos los aspectos negados en el referendo de 2007, así como las repetidas
violaciones constitucionales continuadas en los años posteriores hasta el
presente, ese es uno de los factores que deslegitimó al gobierno o los
gobiernos de Chávez, sin olvidar la enmienda inconstitucional de la reelección
indefinida del 2009, que enterró el principio de la alternabilidad en el
ejercicio del poder y disminuyó la calidad democrática del régimen, en abierta
contradicción con el pensamiento bolivariano.
Yo no
podría compartir que “con los adecos se vivía mejor”, aunque, no se pueden
negar las diferencias evidentes, gracias al “boom petrolero”, que por cierto,
se disminuyó en la gestiones copeyanas y en Caldera II, el justificativo para
esta expresión puede estar en la Doctrina Petrolera de Rómulo Bentancour y
Pérez Alfonso, y las diferencias por vivir en este tiempo del régimen chavista,
donde la riqueza petrolera se dilapidó y dio paso a la corrupción republicana
de mayor magnitud, el rentismo petrolero al extremo y el populismo, sin dejar
las reservas para las “vacas flacas” que se evidenciaron desde el 2008 y se
destapan en el 2016. ¿Cómo se puede
explicar que con un barril a 100 $ y más, con un presupuesto paralelo y la
mayor chorrera de billetes de nuestra historia republicana, hoy se haga visible
la miseria de un pueblo hambriento?, sin los cambios soñados por muchos.
JUAN
debes recordar que durante las gestiones de Chávez, siempre se presentó el
presupuesto nacional, con estimaciones por debajo del precio real del barril
petrolero, la pobreza que le criticamos a los adecos, se ha convertido en un fenómeno repotenciado que se expresa en
la pobreza chavista de hoy. Que no tiene precedentes en la época
adeco-copeyana, en los niveles y magnitudes con todo y los “malabarismos” del
INE.
Amigo JUAN
todos en Venezuela tenemos sueños y esperanzas, te felicito por cumplir tu
sueño, pero, lamentablemente los restantes millones de compatriotas podrían
decirte que: “nos truncaron los sueños”, si lo quieres ver en los 3 millones de
personas con hambre, visibles en las calles en adultos y niños; o en los que
han salido del país, otros 3 millones, te podrían decir que la “Revolución
bonita” es un cuento chino. El asunto amigo es que hasta las luces del túnel se
las han robado y el pueblo desesperanzado y pobre, termina por añorar la
“guanábana” o la “naranja” para paliar el hambre.
A mi que
me explique el INE si el promedio de miembros de familias está, entre 3 y 5
integrantes, por casualidad tu familia y la mía están por encima del promedio, ¿Quién
puede creer los de 6 millones de familias recibiendo el CLAP?, si Maduro en sus
palabras de Mayo de 2016, se refirió a los Comités de Abastecimiento y Producción Comunitarios
(Clap) afirmando que “ya tenemos más de 9 mil 294”. Me vas a decir desde tu
experiencia personal que hoy pueden haber 40.000 CLAP, para atender 6 millones
de familias, además de las múltiples cosas que les toca distribuir, a parte de
la comida; esa experiencia ya la vivimos con los consejos comunales y el sueño
participativo es una pesadilla popular, si en siete años 2009 – 2016,
casualmente se lograron 40.000 consejos comunales, si en diez años, 2007 –
2017, solo hay 4.000 comités de personas con discapacidad, ¿cómo fue el milagro
organizativo de los CLAP en un año? Allí está en maqueta el nuevo poder
popular, un sueño que tú y yo hemos compartido, el pueblo organizado como
sujeto político, un pueblo de ciudadanos que se empodera de sus decisiones y
acciones, para ser el factor social de los cambios soñados. Como te lo decía en
nuestro encuentro en el homenaje al Comandante Fidel, el tema es que, no se dejan madurar las
propuestas organizativas y todo es un show mediático, en TV se les dan recursos
y funciones, pero, ¿dónde está la contraloría social de estas experiencias
“populares”?. ¿Dónde están sus contenidos educativos y su autonomía?, ¿Dónde
está su base social?
En este escenario los sueños desde la educación
popular o ciudadana, que hemos compartido en los últimos 30 años, se convierten
en pesadillas de “cementerios” organizativos: asociaciones de vecinos, cooperativas,
círculos bolivarianos, comités de tierra y agua, mesas técnicas, consejos
comunales, comunas, etc., etc. Sin organización el poder popular o comunal no
pasa de ser una buena promoción de sueños, pero, sueños incumplidos, con un
bello discurso televisivo, las contralorías sociales fueron buenas hasta que
llegaron a acumular 100 mil denuncias de revolucionarios y funcionarios,
incursos en corrupción. Las comunas fueron buenas, hasta que se llego a
procesos comunales amañados y socializados, hasta el punto de no cumplir la
propia ley que las autorizó, así nacen y crecen las “comunas en construcción”
que no aguantan el ojo crítico de un promotor social formado en las luchas de
calle como tú o la evaluación jurídica, que alguien como yo puede hacer desde
su experiencia comunitaria, aún en el entendido de que las comunas, como formas
asociativas de los consejos comunales, sin tintes “socialistas” son una opción
popular válida, que respaldo si respetan los principios democráticos, nacidos a
la luuz de la “Bicha”.
Amigo JUAN, escribo con el corazón triste, mientras
intento dar mis razones para entender a los chavistas amigos y compartir este
intercambio epistolar, otro Juan de apellido Pernalete, es preparado para su siembra
en el descanso eterno, una bomba lacrimógena acabó con la vida de este joven,
pero, algo debemos agradecerle a este joven soñador caído en una protesta
ciudadana, es la oportunidad de permitirnos reflexionar y escribir desde las
distintas ópticas.
Sin la muerte prematura de Juan Pernale, es muy
probable que no se hubieran dado los videos y cartas
generados por los hijos de Tareck Saab y
Nicolás Maduro, que inspiraron tus “cucharadas” y las mías, que la
vida y muerte de este compatriota, no sea en vano, al momento de hacer valer la
revolución de las palabras y las batallas de las ideas entre nosotros, pues
aunque, estemos en “aceras distintas” el mutuo respeto y aceptación, permite
que nos reconozcamos como soñadores de una misma generación, nunca como
“enemigos históricos”, solo dos contemporáneos compatriotas que no pueden
callar ante lo que se vive en la Venezuela de hoy, una Venezuela ensangrentada
y en protesta de calle, ante la insistencia del Poder Constituido en querer
direccionar la “soberanía popular” y la democracia por los caminos de una
revolución de papel “gatopardiana”.
Finalmente, hablas de las palabras de Jesús, al anunciar su misión y como reaccionarían los que oyeran sus palabras y vieran sus obras, el viacrucis de Jesús es la consecuencia lógica de los poderes de su tiempo que reaccionaron ante un mensaje revolucionario, en él se encarna la verdadera Revoluci