Como una respuesta a la creciente demanda por
acceder a la Educación Superior en la Región, durante la reunión de los días 3
y 4 de diciembre pasado en la ciudad de Córdoba, entre los miembros que
participamos del Eje: “La Educación
Superior como parte del sistema educativo de América Latina y El Caribe” coincidimos entre otros aspectos, metas
y objetivos pedagógicos, sobre la oportunidad educativa, la pertinencia y
utilidad de ampliar corresponsablemente su oferta tradicional mediante la
incorporación convergente de la Educación Cooperativa y Mutual.
De tal manera se podrá contribuir sustantivamente a
cumplimentar la exigencia de que tal Educación Pública Superior se haga cargo
de múltiples necesidades y demandas educativas socialmente insatisfechas con
gravísimos perjuicios para los carenciados y los perdedores del sistema en toda
la Región de América Latina y El Caribe.
Con ello y en términos de diversidad, multiplicidad y
sustentabilidad, se tornará más verosímil la inclusión social solidaria al
contar entonces con mancomunidades educativas cooperativas, fecundas y
duraderas.
Asimismo, ofrecer Educación Cooperativa en todos los
niveles de todos los establecimientos educativos (Ley 16.583); en distintos tipos de instituciones, de programas, de
modalidades de enseñanza–aprendizaje, de estrategias formativas (Ley 23.427), será enriquecer el marco
conceptual de Educación Superior abrigando e ilustrando paulatinamente un
amplio universo excluido e imprimiendo un salto cultural de humanismo, de
capital humano y de satisfacción que va mucho más allá de la concepción
tradicional con que identificábamos Educación Superior y Universidad, (Ley 26.206, (art.90))
Añadiremos así mucho más que otro hito celebrativo de
los 70 años del marco conceptual de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos sino, operatividad y facilitación para el mejor cumplimiento,
empoderamiento y ampliación de los mismos.
En
nuestras universidades públicas y privadas aún no se enseña Educación Cooperativa y Mutual.
Nuestra propuesta imbuida del espíritu de la Ley 1.420
del año 1884 de Educación Común, Gratuita y Obligatoria que fue la piedra basal
del sistema educativo nacional argentino, sumaria otro palpable aporte para una
Educación Pública Superior con más autonomía, saber, omnipresencia y
permeabilidad social, singularmente cuando iniciamos una década de incierta
estabilidad política y acentuado conservadurismo económico-financiero en la
Región.
Por último y como substancial estimulo e incentivo
para un Desarrollo Humano permanente e inmediato, baste con señalar algunas
metas y objetivos para admitir formalmente esta propuesta de Educación
Cooperativa y Mutual con eficacia suficiente para dejar atrás todo
analfabetismo postergante y envilecedor en este subsector del campo educativo.
Claramente nos referimos a:
a) Promover mediante la Educación Cooperativa y Mutual,
programas congruentes en todos los niveles de enseñanza primaria, secundaria y
terciaria de todos los establecimientos educativos en América Latina y El
Caribe;
b) Promover la creación y desarrollo de cooperativas
con concreta perspectiva de género en todos los ciclos del quehacer social y
económico, lo cual alcanza (no taxativamente) a la educación informal y
a distancia, a los artes y oficios, a la producción primaria y fabril, a pymes
industriales, a los servicios esenciales, a la vivienda digna, al trabajo
decente y a un consumo responsable; también a cooperativas de presos y
liberados, de campesinos y peones rurales, de forestación y
reforestación, de artesanos, de cuentapropistas y changarines como de toda
autogestión, acción comunal y economía popular en la recuperación de empresas.
c) Educar a las personas e instituciones sobre los
beneficios que otorga la forma cooperativa y mutual de asociarse, mancomunarse,
promoverse e integrarse.
d) Promover la creación y el funcionamiento de
pequeñas y medianas cooperativas y mutuales que tengan por objeto elevar el
nivel de vida de las comunidades aborígenes, de los excombatientes como la de los habitantes de la calle.
e) Revertir los abusos inhumanos en las facturaciones
de cooperativas y mutuales por servicios esenciales;
f) Execrar toda usurocracia financiera cometida mediante el bastardeo y
desnaturalización de mutuales y cooperativas; en el caso argentino con la
complicidad y el flagrante descontrol público (INAES).
Caso
contrario, eludir definirse en este punto será consolidar espacios ilícitos de
impunidad, de “descuido educativo” e inermidad, tanto como sumar inaceptables
complicidades de líderes regionales, de educadores y formadores, de dirigentes
y corporaciones perniciosas en general.
Conclusivamente, cuando la humanidad está perdiendo
la fe en el relato liberal que ha dominado la política global en las últimas
décadas, exactamente cuando la fusión de la biotecnología y la infotecnología
nos enfrenta a los mayores desafíos que la humanidad ha conocido (¡Cuando te
hagas un poco mayor, puede que no tengas empleo! (Y.N.Harari)); nuestra
CRES 2018´ no debería omitir ni dilatar el tratamiento de nuestra propuesta.
Roberto Fermín
Bertossi
Investigador
del Cijs / UNC
Experto
CoNEAU / Cooperativismo