Según un provisorio e incompleto cronograma electoral, una docena de provincias (Neuquén, Rio Negro, Córdoba, San Luis, La Pampa, San Juan, Chubut, Mendoza, Entre Ríos, Santa Fe, La Rioja, etc.), especulativamente ya “anticiparon” su fecha de comicios.
Debemos añadir la fecha del 11 de agosto de las P.A.S.O. para ungir candidatos partidarios a presidente y a legisladores nacionales; la del 27 de octubre para la elección definitiva de estos últimos, y, eventualmente, la del 24 de noviembre de ser necesaria segunda vuelta para definir presidente (o presidenta); sin perjuicio de todas las otras contiendas electorales provinciales y municipales a convocarse todavía.
Constitucionalmente las elecciones generales (nacionales, provinciales, comunales y municipales) en términos de “carga pública e interés general”, deberían realizarse el mismo y único día en todo el territorio nacional. En todo caso que todas las otras sean “voluntarias” para los ciudadanos.
De modo tal, resulta fastidioso la caprichosa multiplicidad de un carísimo y fatigoso calendario electoral que nos exige –obligatoriamente- en tanto “ciudadanos”, sacrificar demasiados días de descanso dominical y de albedrio, esto según convenga especulativa y mezquinamente a corporaciones políticas o ´caciques regionales´ el desdoblar, anticipar, traccionar o ser traccionados electoralmente, subestimando la paciencia, el tiempo libre y la libertad personal de todo ciudadano elector.
Pareciera ignorarse el agobio insoportable que vienen provocando recurrentes abusos electorales, los cuales han naturalizado el cercenamiento del albedrio natural en la vida de cada ciudadano y su familia, limitando sin justicia ni razón, muchos días de descanso, recreación, cohesión familiar y/o suprimiendo la propia intangible libertad de circular libremente, de comprar, usar, consumir o pasear en tales días en que aún –absurdamente- se obliga al cierre de todos los establecimientos de negocios o servicios.
Se acentúa e irrita mucho más todo agobio electoral y fatiga ciudadana, cuando nos mintieron con promesas electorales incumplidas, defraudándonos y frustrándonos una y otra vez. Por el contrario, paradójicamente nos impusieron durante 2018`: 1º) Tremendas devaluaciones monetarias e hiperinflación; 2º) Inconsultos endeudamientos con el FMI, 3º) Súbito tratamiento legislativo del aborto, (Todos asuntos no anunciados ni programados preelectoralmente, fruto de tan peculiar e irresponsable exceso de optimismo oficial, tanto sobre lo que recibían como lo que emprendían entre 2015´ y el día de hoy).
Estos cinismos provocan, explican y predicen la pérdida de confianza y entusiasmo ciudadano de millones de argentinos que apenas si pueden presentir, desde un colectivo sentimiento de orfandad e incertidumbre colectiva, el propio fracaso como el de sus hijos y de los hijos de sus hijos ante tamaño déficit ético, democrático y republicano, según dan