Oficialmente, 3,8% fue el índice de inflación
que arrojó el mes de febrero ppdo., configurando una inflación interanual cuyo
guarismo alcanzó el 51,3%, ratificando así, la profundización de la crisis
argentina.
A partir de las penurias sociales provocadas
por la misma, nuevamente emerge la predisposición del cooperativismo para
contribuir a paliar sus consecuencias.
En efecto, ya a partir de la primera
revolución industrial, el cooperativismo encarna un modo humano, fraterno y
digno de afrontar crisis semejantes.
Así sucedió un 24 de octubre de 1844, al calor
de los cambios surgidos de la Revolución Industrial, un grupo de 28 tejedores
desocupados constituyeron la Rochdale Society of Equitable Pioneers (Cooperativa Equitativa de los Pioneros de
Rochdale).
Animados por la búsqueda de una solución a las
desfavorables condiciones laborales y económicas del momento, los impulsores de
la primera Cooperativa formal, se reunieron bajo el amparo de una entidad cuyo
objetivo se orientaba a forjar una distribución equitativa de los beneficios
del trabajo frente al modelo de lucro y explotación exacerbada que el sistema
capitalista expandía globalmente.
Desde sus comienzos, el cooperativismo cimentó
sus actividades entre atemperar y liberar de hambrunas y desocupación hasta la
satisfacción de necesidades básicas esenciales, lo cual caracterizó su
compromiso e interés por la comunidad, constituyendo precisamente este último,
el séptimo principio cooperativo vigente.
Según la Organización Internacional de
Cooperativas en la Industria y los Servicios (CICOPA), a nivel mundial se
verifica la reaparición del cooperativismo, principalmente en los campos de la
provisión de alimentos para el consumo, de los
servicios sociales como de la reintegración laboral.
Nosotros impulsamos un cooperativismo para la
crisis en tanto y en cuanto puede resultar una respuesta eficaz a nuevas
necesidades y carencias emergentes de los argentinos, respuesta solidaria
enraizada en los valores y principios internacionalmente reconocidos a las
cooperativas por la Declaración de Identidad Cooperativa y la Recomendación 193
del 2002 dispuesta por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la
Promoción del Cooperativismo.
Entre los estándares mundiales señalados por
esa organización para el cooperativismo, relucen como rasgo distintivo sus
prácticas solidarias, las cuales suponen una misión de interés general como
propósito primario, realizando la misma directamente a través de usos o consumos de bienes y servicios
cooperativizados.
Aquí la acepción “interés general” implica que
ellas pueden integrar, involucrar y beneficiar a grupos socialmente
vulnerables, vg., desocupados,
changarines urbanos y rurales, habitantes de la calle; sus grupos familiares
y de pertenencia.
Ante la crisis argentina actual, promover y
fomentar “cooperativas para la crisis” debiera institucionalizarse en categoría
de política pública, al estar las mismas abocadas primaria y directamente –sin
intermediarios ni fines de lucro-, a la satisfacción de consumos y servicios
esenciales.
Precisamente en Córdoba, su Constitución proclama que la comunidad cordobesa se funda
en la solidaridad (art. 35). Consecuentemente se pronuncia seguidamente
afirmando que el Estado Provincial fomenta y promueve la organización y
desarrollo de cooperativas y mutuales, asegurándoles una adecuada asistencia,
difusión y fiscalización que garantice su carácter y finalidades (art. 36).
Esto mismo lo encontramos más o menos replicado
en todas las cartas magnas provinciales argentinas Vg., Buenos Aires, art. 41, Santa
Fe, art. 26, La Pampa, art. 42, etc.
Entonces, para el mejor logro constitucional
como el de toda noble y cabal política pública en tal sentido, ante esta crisis
que nos abruma, tendríamos que sumar y mancomunar aportes convergentes de
instituciones, de empresas (RSE), de sindicatos y de ONG`s, para que relacional
y colaborativamente, gestionen respuestas articuladas y eficaces en términos de
impactos concretos, socialmente satisfactorios.
Adicionalmente una política pública de esta
índole y gravitación, podría optimizar creativamente los vínculos entre
múltiples y diversos sectores de la sociedad (activos y pasivos) a través de su
involucramiento en cooperativas.
Activar cooperativismos para la crisis, tiene
como objetivo preponderante acompañar y
promover a personas que se encuentren en un estado de vulnerabilidad mediante
un abordaje integral de su problemática, con el propósito de contribuir a
asegurarles el goce de sus derechos y una mejora en su calidad de vida.
Preconclusivamente, este cooperativismo para
la crisis se nutre e informa con
aproximaciones interdisciplinarias e intersectoriales de base comunitaria y
asociativa, históricamente verificadas.
Finalmente, imbuidos del espíritu y
perspectiva de la reforma universitaria:
“Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más.
Los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan”; con este
“cooperativismo para la crisis” estaremos más cerca de ir cumplimentando
garantías constitucionales en la medida que efectivamente se favorezcan y
faciliten el goce efectivo de derechos y el acceso a las instituciones;
resumiendo, menos vergüenzas y más libertades para ir aliviando y, en lo
posible, resolviendo efectos adversos de la crisis actual.
Roberto Fermín Bertossi
Experto CoNEAU/Cooperativismo