Nos excusamos de incluir esta nota en economía pero era el único hueco que nos quedaba libre en la portada.
El fallecimiento de Cardenal ha sido noticia: «Muere
el poeta Ernesto Cardenal, figura clave de la Teología de la Liberación» (HOY,
2/3/2020) . Y así en otros medios, haciendo referencia a su esplendorosa obra
literaria, a su protagonismo en la revolución sandinista, como ministro de
Cultura, realzando el gesto del arrodillado Ernesto y el imperioso dedo del
Papa. Todos estos son hechos que merecen ser contados y elogiados. Pero hay
otros detalles de intrahistoria, sin duda menores, pero significativos. ¿De
quiénes recibió la formación en teología Cardenal? ¿Por qué en Colombia?
Ernesto era miembro de una familia burguesa de Nicaragua, espíritu inquieto,
independiente y trotamundos, que estudió en México Filosofía y Letras, viajó a
Europa, comenzó Antropología en Nueva York, donde tuvo su "conversión
religiosa", entrando en un monasterio trapense donde vivía el gran poeta de los
Salmos Thomas Merton, que fuera su maestro y según sus palabras «su padre», que
le marcó para toda su vida, ser un poeta y un místico
¿Y por qué terminó en Colombia en el Seminario de
Adultos de Cristo Sacerdote de la Ceja, junto a Medellín, Antioquia? Los fríos
de Kentucky dañaban su salud, buscando el clima primaveral del mejor seminario
de Adultos, que había en América Latina, y allí estudió 4 años Teología. Esta
fase de su vida ha sido silenciada en los periódicos, pero no en Colombia,
donde el prestigioso diario "EL Tiempo" (2/3/2020) tiene un artículo titulado
"La vida de estudiante en Antioquia del poeta Ernesto Carderal”
Y todo esto, ¿qué tiene que ver con ·Extremadura?
Pues dos de sus profesores y superiores del Seminario fuimos dos extremeños:
Enrique Sánchez de Valadés, de Don Benito, y mi persona, de Tornavacas.
Allí cursó los 4 años de Teología Ernesto, que llegó en 1962 con 37 años,
siendo mayor que nosotros. Eran los años de la incipiente Teología de la
Liberación por los aires del Concilio y la lucha en Colombia de Camilo Torres y
otros curas guerrilleros. Ninguno de estos dos movimientos llamó la atención
particular de Ernesto, que cultivaba con otros compañeros la mística y la
literatura, siendo después los fundadores de la Comunidad cristiana de
Solentiname. En el Semanario compuso la poesía a Marilyn Monroe y se lo oí
recitar en una velada. También visitó a los indios cunas de Colombia,
compartiendo ambos entonces y después nuestras aficiones antropológicas.
Ernesto siempre fue un poeta, un místico y un monje célibe, siendo su
compromiso vital y político con la Revolución Sandinista, lo que le reveló en
la praxis la teología de la liberación, que nosotros intentamos sembrar,
fructificando después en un «cántico cósmico contra la injusticia».