Algo desconocido ronda
nuestra vida. No siempre
sabemos exactamente quienes somos y adonde vamos. Nuestra convivencia es
intrincada. El QUOVADIS siempre esta presente. El Principito
pareciera querer deslindar nuestro ser
– existir. Y por eso nos dice con franqueza: “…SOLO EXISTO EN LA MEDIDA
EN QUE BEBO DE LA FUENTE DE MIS RAICES”.
“El AMOR”, de Antoine de Saint Exupéry
POR LO TANTO, EL PROBLEMA
ESTA EN LA FUENTE DE NUESTRAS RAICES. POR ALGUNA RAZON, LO CONOCIDO Y LO
DESCONOCIDO RONDA NUESTRO SER.
Moisés se interrogó
angustiado: “Quién eres Señor”. La respuesta: “YO SOY QUIEN SOY”
·
Es que siempre
pareciera que escondemos algo de nosotros sin ser consciente,
del que se apodera nuestro subconsciente, que
nos maneja en cada obscuridad
·
En un cambio de
época, lo desconocido se convierte en algo invisible, desafiante, que puede SER
“LA OTREDAD”, o denominarse COVID-19
·
Parece
inevitable: el misterio es parte de nuestras vidas. NO SIEMPRE LO ASUMIMOS
HAY ALGO MISTERIOSO EN
TODO EL SER HUMANO: La búsqueda de lo desconocido, que opera como una pasión
oculta y en momentos especiales, se presenta como ansiedad y como búsqueda misteriosa-apabullante. EL
PROBLEMA DE FONDO ES QUE LO DESCONOCIDO SE MANIFIESTA SIN ROSTRO DEFINIDO NI
HUELLAS DIGITALES, pero puede producir cicatrices profundas. Tiene una fuerza
instintiva. Y lo instintivo, sigue presente en la vida. Nos corresponde
aprender a incorporar lo razonable, lo lógico, lo humano, el AMOR.
Al parecer no tiene
rostro, pero tiene ambigüedades y certezas. abunda en sus callosidades
misteriosas. La interrelación actual hombre – mujer, mujer – hombre, lo perfila
- certifica.
Llama la atención, la
percepción particular del espacio-tiempo en la vida de cada persona y en la
historia de cada comunidad humana, que cada quien lo va procesando a su manera,
pero que tiene el sello cultural de lo comunitario, lo colectivo, que en un
descuido lo asumimos como totalidad. Se convierte en nuestra cultura sin
criticidad aparente.
LO DESCONOCIDO, es mas
que un avance y un retroceso simultaneo; tiene una dialéctica del movimiento que puede intrigar,
es más lejano que un recuerdo pasajero, que
un rictus, aparentemente carece de memoria temporo - espacial, - no sabemos con
certeza cuando emergió ni cuando desaparecerá -, pero murmura en nuestro
interior y tiene una fuerza simbólica.
Es lo que mas se nos puede acercar y alejar al mismo tiempo, puede intentar un
jugueteo sobre lo que mas anhelamos.
Siempre existe una inquietud asociativa, que es difícil descifrar. Una cierta clandestinidad
merodea la vida. ¿Será lo desconocido?
Lo desconocido es
efectivamente algo desconocido, y por ello difícil de narrarlo.. Sin embargo,
vive quebrantando las neuronas del cerebro y las palpitaciones del corazón..
El núcleo familiar, no puede escapar al poder material - inmaterial de lo
desconocido.
Por ello, la vida tiene
reglas contradictorias, anhelos imponderables, murmullos casi imperceptibles. La
vida tiene sonetos escritos por la
incertidumbre y la divagancia..
Lo desconocido puede ser
dramático o poético, hasta musical y siempre irreverente… Muchas veces, se
presenta como una danza interminable entre dos seres, que conviven en la
inmensidad de lo infinito. Por eso, sin comprenderlo ni entenderlo muchas
veces, somos simples bailarines, que danzamos al son de la orquesta de la vida,
sin verdadero director de orquesta. El creyente lo encuentra en Dios. El ateo
en su negación. El agnóstico en…
Lo desconocido no tiene
limites ni fronteras. Mas bien tiene
ansiedad, buscando transitar mas allá de la obscuridad y de la luz. Tiene sus
propias penumbras. Produce luciérnagas.
Un desconocido vulgar
puede ser nuestro hermano necesitado, sin trabajo, sin hogar…
En la interrelación
humana, lo desconocido predomina con su luz
blanca. El color ámbar no le pertenece; y sabemos que lo blanquecino es la negación de la obscuridad.
Tiene centelleos propios, en lo pequeño y en lo grande. Pero produce
desconcierto. No tiene edad
Lo desconocido es tentador,
pero no es simple tentación, mas bien es encarnación todavía ausente de plena corporeidad. Esta no corporeidad sin embargo,
va fabricando raíces y alas, y puede abrazarnos fuertemente en momentos de
ensoñación y transfiguración. Soñar e imaginarlo, es buscar atraparlo, para
convertirlo en sujeto de la historia.
Lo desconocido, siendo
desconocido, puede ser mortal y fraguar
cuarentenas…
Lo desconocido no tiene
necesidad de elocuencia, ya que es dueño del silencio y de ciertos
estallidos que va produciendo ideas - hechos, buscando su historicidad.
Lo desconocido es y
seguirá siendo un misterio alado y transmutable. Siempre se manifiesta como
verdadero, para seguir siendo algo desconocido. Debe ser por ello que invocamos
la verdad, sin que la poseamos realmente. La verdad es resbaladiza,
misteriosa, atrayente, certera…”La verdad nos hará libres”. La verdad encamina
nuestra cotidianeidad. Pero la mentira siempre tiene montada su emboscada, de
uno y otro lado. Ojo con la POSVERDAD
La verdad verdadera es
nuestro hermano con sus manos extendidas.
Lo desconocido existe todavía
sin existir y muere tantas veces como le sea posible, para asociarse
con lo invisible y lo eterno. Posee una levedad que le hace
trascender el espacio – tiempo. Pero enseña una evidencia: tiene percepción
histórica. Busca afanosamente existir para convertirse en una nueva referencia
de la vida societaria. Da la impresión de que se asocia con la vida futura y
también se camufla asociado a la muerte.
Toda mujer y todo
hombre, nace y conserva durante toda su existencia, una genética
original, que opera como un talento especial, como una aptitud y
actitud genial, una capacidad insaciable, un misterio que ni siquiera se
puede imaginar y recordar con simpleza. Ansiamos lo inaccesible. Y buscamos, luchamos
por ser plenamente iguales en oportunidades y en derechos. Todo indica que
lo desconocido navega por esta agua. Las crisis nos permite redescubrirnos como
seres hermanados para siempre.
El don intuitivo de la
mujer, la acerca mas que el
hombre, para tratar de capturar la dimensión desconocida que llevamos dentro,
cada miembro de la especie humana
Algún día, los sabios nos
dirán, que lo desconocido es la energía que nos inunda y que tiene la habilidad
de refugiarse en el misterio del transcurrir humano. Entonces se prenderán
todas las luces del Universo y la ley de la gravedad encontrará su equilibrio.
Mientras eso acontezca, todavía
nos faltará el tiempo-espacio para conocernos en toda nuestra dignidad, intimidad, igualdad,
fraternidad y humanidad
Lo desconocido palpita en forma imperceptible, en el interior de
nuestra IDENTIDAD.
Lo desconocido, que sabe camuflar
su existencia, lo hace para que lo busquemos incesantemente, sabiendo que no es posible
encontrarlo como simple realidad material, ya que siendo un dato que registra
un profundo proceso de hominización, que combina lo cosmológico, lo biológico
y lo cultural, lo psicológico, lo sociológico, lo científico y lo tecnológico, en
esencia es una nueva espiritualidad de dimensión comunitaria, pertenece también
enteramente, a la intimidad de cada ser, de cada sujeto, con posibilidades de
reinventarse profundamente, haciéndose de nuevos paradigmas, buscando ser
un cuasi dueño del poder en la penumbra, sin pertenecerle plenamente las moléculas de
cada partícula de ese fenómeno atrapante, al que denominamos lo desconocido,
por ahora.
Lo epidemiológico por su lado,
intenta descifrar la verdadera dimensión del misterio.
Lo desconocido, como
transita hoy por la vereda de lo actual, de lo misterioso, dejando sin embargo
sus huellas dactilares en cada pisada, no puede ser todavía retratado. Pero es
apetecido. El deseo se encarama en sus ramajes. Y somos animales de deseos.
Y en cada deseo, existe una lucha entre lo conocido y lo desconocido, entre la
pasión y el amor.
Da la impresión que el
patriarcado-machismo y el feminismo, están embarcados en la misma barca, librando
una batalla por la sobrevivencia, buscando atrapar y humanizar todo el lenguaje
– palabra y las novedades, que pueda aportar lo desconocido.
Lo desconocido no solo
existe como intriga, como signo de interrogación, y como llamado a un combate también misterioso, sin
materialidad cada vez mas aparente. La intuición formidable de la mujer, que
esta preparada para poder ser madre, compañera, educadora creadora, luchadora y anunciadora, -fueron las
anunciadoras de la resurrección de Jesús- es lo que mas la acerca en la hora
nona, para intentar descubrirla, atraparla, convertirla en una nueva verdad y
en una nueva manera de vivir la vida.
Lo desconocido existe
para buscarlo-perseguirlo, sabiendo que es difícil convertirlo en fenómeno
consciente de toda la especie humana. Se
nos escapa como el horizonte. Tiene cercanía con esos odios-amores que se
desliza por dentro de nosotros, sin poder explicarnos todo el por que y el para
que. El como y el cuando va apareciendo, pero perdura el fantasma de su presencia, y cada vez más, el murmullo
de su agitación, que nos va envolviendo…
La problemática de la
IGUALDAD – EQUIDAD DE GENERO, podría ser otro de los posibles rostros futuros
de esa búsqueda, de lo que hoy denominamos lo desconocido.
Lo desconocido, es parte
inseparable de nuestro itinerario y de nuestra lucha. Tiene un maridaje con
nuestro destino. Es que existe como pasión humanista y desafío futuro. Es una
ansiedad aparentemente sin rostro, pero con un propósito histórico muy firme.
En el festival de la
vida, lo desconocido nos traslada como travesía imaginaria, a todo lo insólito
del acontecer humano. Es un paseo por
nuestra Vía Láctea y por nuestro Planeta Tierra. No olvidemos que “planeta”
viene del griego y del latīn, y significa “vagabundo”: Lo desconocido
siempre comienza siendo vagabundo, difícilmente
atrapable, los griegos y los romanos lo certificaron, hoy la ciencia lo va
cercando. Sabemos que también es
poseedor de una dinámica cognitiva y emocional atrapante, que es capaz de
abarcar todos los rincones y todas las avenidas de nuestro espacio - tiempo.
Debe ser por eso, que cada
uno de nosotros, conformamos en nuestro interior, una partícula de ese
misterioso mundo de lo desconocido, que ronronea con la pasión y el amor,
también con la causalidad y la casualidad., a pesar de que nos dicen que
la casualidad no existe. Pero la causa y el efecto es imborrable en el mapa
de la existencia.
Y es entonces que sigue
teniendo vigencia el afán de nuestro amigo Sócrates, quien incitó a la
humanidad con un ruego milenario:
“conócete a ti mismo”. CONOCERNOS DE
VERDAD COMO MUJER
Y COMO HOMBRE
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