La educación universitaria siempre llega tarde a cualquier tipo de cambio porque, cuando los alumnos están en condiciones de recibir mensajes en la universidad, ya han recibido con anterioridad muchos otros de la familia, de los amigos, de los medios, y de la escolarización formal de sus maestros. A este retraso acumulado entre el inicio del diseño y el inicio de la ejecución de un plan de estudios superior se agrega el rezago que tiende a acumularse durante los años que cada estudiante permanecerá preparándose como docente, es decir, al final del proceso.
Hoy importa cada vez menos la educación y cada vez más los aprendizajes, lo cual significa el fin de una época y el principio de otra, historia de un tsunami anunciado cuyos primeros coletazos ya han empezado a vislumbrarse. Esta ansiedad viene motivada porque el monopolio actual de la educación superior se perderá y, aunque la mayoría de las así llamas universidades sobrevivirán, irán haciendo caja decreciente abaratando sus precios, reduciendo su grasiento pensum, y no aportando nada que no sea un título inservible: estamos hablando de los títulos “patito” de las universidades del mismo nombre. Pese a todo, es un mal síntoma social creciente el refugio en los paraguas totems de escuelas y universidades, las cuales están comenzando a quedar como viejos museos, atrapadas en una espiral de muerte burocrática. Sus escaleras mecánicas están atascadas, y sus stocks de conocimiento” menguantes poco tienen que decir en un mundo emergente de “flujos” cognitivos. Mientras tanto, estudiantes, padres y empleadores parecen cada vez más escépticos en lo que se refiere al valor de los títulos universitarios, los grados, los másteres, las tesis doctorales, los congresos, las conferencias, los lideres jerárquicos, los doctorados honoris causa, todas ellas parafernalias muertas, trofeos venatorios menores, aunque satisfactorios para los galardonados.
Lejos de los exuberantes y dinámicos flujos curriculares de las universidades medievales quedan hoy losineficientes curricula manieristas, masivos, con foto fija, sin dinámica ni atención a lo cambiante. La llamada clase “magistral” y los libros de texto ajenos a la realidad suelen aburrir, de ahí la brecha creciente entre conocimiento e interés. Hoy no hace falta ser un alumno superdotado para encontrar irrelevante la universidad, pues el problema está precisamente ahí, en la universidad, que ha pasado a ser –ella misma- una institución infradotada. Unos por otros, el resultado son los “jóvenes sobradamente preparados” cuando lo que prima es el fracaso escolar, el abaratamiento y compraventa de las mercancías, de la que no se salvan –para dar “ejemplo”- ni siquiera los políticos, primeros en ejercer esta simonía. Alguna vez he contado que un discípulo de Husserl fijó en la puerta del aula de la Universidad de Munich el mensaje “Herr Professor no viene hoy porque no tiene las ideas claras”. A mí, como alumno suyo, no me parecía aquello en absoluto una falta de respeto, sobre todo si tenemos en cuenta que lo habitual suele ser lo contrario: “El doctor tal viene a clase porque no tiene la clase preparada”, o “porque la tiene más que suficientemente preparada”, lo cual viene a ser lo mismo. Difficile est satyram non tribuere.
Pero, como no hay mal que por bien no venga, feliz, pues, aquel aula donde ya no rige el encriptamiento del docente repetitivo en su forma de enseñar y de evaluar, a modo de tabla de salvamiento y de protección-refugio, donde cada alumno aprendía de la misma manera y con las mismas estrategias establecidas lo que su profesor dictaba sin apenas diálogo. Qué bueno que no se limiten las interacciones estudiantes-profesores a las preguntas-respuestas, ni al apuntismo y conducta sumisa del estudiante, como tampoco a los contenidos académicos fijos, aislados, secuenciales, descontextualizados en clases expositivas sin herramientas interactivas, con programas educativos e idearios de los centros que lucen bonitos pero enseñan poco. Yo al menos todo esto lo sigo navegando en cien mares, desde que a los quince años cursé en la Escuela Normal (¡cómo serían las Anormales!) de Ciudad Real las materias del magisterio, entre ellas el manejo de la ducha y del arado romano. Desde entonces pienso que no hay maestro malo si la máquina de programar es aún peor.
2. El nuevo pensamiento express a distancia
A nadie debería extrañarle, en semejante contexto, el gran giro copernicano que han experimentado las enseñanzas primarias, secundarias, terciarias y cuaternarias, pues la pirámide de las necesidades académicas no conoce fin. Lo cierto es que estábamos con maestros sin tecnología, y ahora estamos con tecnología sin maestros. Rebelión en las aulas; la sociedad digitalizada transdisciplinar y postacadémica que ensambla sus programas con negociaciones y compromisos metacurriculares prescinde de las jerarquías establecidas. Más exactamente, se ha pasado del curriculum central tradicional y estandarizado al curriculum lateral e hipervinculado en grupos de trabajo formales e informales en laboratorios de coworking interactivo a través de videoconferencias, sistemas de monitoreo intertutorial, no mero meramente lineal, asociados con intercambios multi-relacionales. Gracias a la inteligencia artificial (pues la natural no está a la altura de sus artificios), construimos ciudades académicas inteligentes dotadas de equipos de procesamiento informático que emulan los procesos mentales humanos. Aulas virtuales con sus computadoras conectadas a la red en tiempo real para variadas acciones concomitantes, tecnologías de educación virtual on line a través de Webs de Internet E-learning con un ritmo infinitamente más rápido, todo eso ha devenido una enseñanza no tanto para enseñar a pensar, cuanto a aprender a transmitir contenidos de forma meta-cognitiva. Qué lejos queda el pensamiento lento que se escribía en tablillas de cera o en hojas de acanto de las escuelas alejandrinas. El nuevo pensamiento express a distancia, y a 300.000 kilómetros por segundo, llegará antes que sus propios contenidos. Primero llegará el mensajero, y detrás de él llegará el contenido del mensaje. La novísima pedagogía virtual tecnológica, ele-learning (“electronic learning”) del aprendizaje educativo electrónico, el Internet con interacción de diversas herramientas informáticas, harán que unas tecnologías aprendan de las otras y esto conllevará a su vez a que a un cambio le sobrevenga a otro. Es un poco aquel viejo learning by doing del primer conductismo, que ahora se denomina “aprender haciendo” (learning is the work). Sencillez de uso del sistema multimedia (texto, audio, vídeo, imagen). El knowledge tecnotrónico no se adapta a la materia y al alumno, antes al contrario los modula.
Desde este punto de vista, el de la enseñanza fabril, se reduce el coste de la formación respecto de la educación presencial en las organizaciones de gran tamaño con distintas sedes o campus. Sus ventajas: inmediatez: Una vez conectados, cualquier comunicación puede realizarse con rapidez de los alumnos entre sí y con sus tutores. Flexibilidad: la online no se atiene a la formación presencial que requiere de calendarios cerrados. Globalización: todos los campus de las universidades prestigiosas estarán abiertas en todo momento, debiendo pagar franquicias las de inferior rango. Calidad de la formación: Los catedráticos más connotados formarán a los aprendices de los menos.
3. La paideia basileus
Pese a todo, estas dinámicas interactivas conceden un lugar muy importante al protagonismo de los scholars en una especie de comunidad autogestionaria donde los alumnos son actores y actrices secundarios. El alumno se instala aparentemente en el centro del proceso formativo (desaparecen las clases multitudinarias con un solo profesor dirigiéndose por igual a 20, 30 ó 100 alumnos). Se fomenta la autoformación y se evita la dependencia directa del discente respecto al docente. Se potencia el trabajo en grupo. Se cambian los formatos. Se sustituye la escritura y lectura de textos por un vídeo o una infografía. A nuevas metodologías, nuevos formatos y nuevos instructivos. Sin esa dinámica participativa se volvería al apagón.
En efecto, el e-learning ha ido evolucionando y adaptándose a las nuevas realidades. El aumento de la conectividad, la expansión de los dispositivos móviles, la digitalización de la sociedad han desarrollado el b-learning (blended Learning), sistema de debate apenas sin tesis previas, primado de la opinión, del descubrimiento “entre todos” donde nadie parece saber más que nadie, bastando que el “moderador” (a falta de maestros) haga una breve descripción del asunto con una o varias propuestas como punto de partida para el debate, separando incluso cuando sea menester a los alumnos en grupos más pequeños. Lo cual a su vez ha sido estimulado por el m-learning (mobile Learning) o aprendizaje a través de dispositivos móviles para ser utilizados en smartphones, tablets, etc. También se ha centuplicado el Microlearning, es decir, las iniciativas de formación basadas en microcontenidos en unidades de tiempo reducidas, por cuanto que se adaptan mejor a determinadas materias y al rápido estilo de vida que todos llevamos a día de hoy. Todo permite al aprendiz elegir sus herramientas y sus aplicaciones de software. Lo importante en última determinación es estar conectados, no bajarse del móvil, por así decirlo.
Como se ve, la educación abierta (open) no es una cultura del compromiso, sino del empoderamiento, en el sentido de la autosuperación personal logromotivada, y su arma estratégica el marketing del llegar primero. Para atraer al público consumidor es necesario ser creativo y rápido, el público está ávido de novedades. Por esa necesidad el crowdsourcing (crowd, multitud y sourcing, abastecimiento), técnica masiva de cazatalentos, pone en circulación ideas innovadoras con la colaboración de la audiencia. Basta con una convocatoria dirigida a una gran cantidad de público para aportar ideas que ayuden a encontrar la solución de una tarea. Así fueron seleccionadas cinco hamburguesas que se comercializaron en los restaurantes de McDonald’s, y luego lo hicieron Marc Jacobs, Lego, etc. que utilizan crowdfunding. Cada una de estas ideas, si alcanza los 10.000 votos, pasa para un análisis de viabilidad por la compañía: es el terreno del Prosumer o productor-consumidor: los líderes se acercan a las masas, las cuales a su vez se creen un poco más líderes. En fin, todo muy estimulante, divertido y regido por el principio de placer, la gamificación, es decir, el uso de estrategias y metodologías basadas menos en contenidos y más en el juego, algo divertido. El principio de realidad, de dificultad, de encuentro con la dura realidad meta-académica corresponderá a cada uno de los antiguos estudiantes.
Ser competentes en aspectos digitales no solo es una necesidad, sino una manera de vivir que garantiza mejor training, mejor desenvolvimiento en la sociedad, innovaciones, disrupción, creatividad, autonomía mediante aprendizajes robotizados y automatizados. El sistema multimedia de las telecomunicaciones, la informática, los medios audiovisuales y la computadora son la tríada del nuevo mundo. Cualquier idea puede ser buena –o no–, si es factible de aplicar o, por lo menos, intentarlo. En una sociedad en red, nadie perdonaría a ningún pensador que se preciase de no usar todos los medios tecnológicos, didácticos y organizacionales de la sociedad de la información y del conocimiento. Ya ni siquiera los “prohombres” de la pedagogía aclaman “más pedagogía y menos tecnología”.
4. Des/re/aprender en otros ecosistemas epistemológicos
Sin aparentes “zonas de control” (mera ilusión, pues la manipuladora “mano oculta” liberal de la pedagogía transnacional es la del capitalismo global, genio maligno controlador), los escolares construyen sus diseños de aprendizaje propios en escenarios no predecibles, abiertos, desregulados, conforme a la ecología de los aprendices. Las tecnologías por ellos empleadas no serán siempre las mismas, sino aquellas necesarias para cada oportunidad. Los aprendices irán asumiendo las estrategias correspondientes en cualquier momento, no importa el cuándo ni el cómo. Un problema o una situación puede y debe ser tratado desde múltiples perspectivas, des/re/aprender en otros ecosistemas epistemológicos. Se acabó la especialización en una sola área, la vieja utopía del Fachidiot.
En el pensamiento posmoderno y deconstructivo la maleabilidad y “personalización” de los materiales permite que los recursos de libre disposición sean remezclados y readaptados a las directivas institucionales específicas para dar lugar a diferentes intervenciones y posicionamientos. Obviamente, quien no sepa entrar y salir en la red en el idioma inglés será considerado como un analfabeto funcional. Nunca como hoy decir enseñanza significó tanto aprender idiomas, el lenguaje como herramienta, según lo propuso Wittgenstein. Lo que unirá al mundo será el lenguaje, herramienta de segundo grado al servicio de la primera herramienta, el dinero. Los profesores son ya “entrenadores, acompañantes de aprendizaje”, de ese aprendizaje.
¿Es esto una personalización del proceso educativo?Cuando la tecnología esté lista, estaremos preparados para necesitar educadores. Dentro de poco seremos autocreadores de todo lo que necesitemos, la educación será “liquida”. Aprendizaje invisible líquido, hacia caminos personalizados y autoformativos, cada aprendiz buscará su propia formación con la tecnología invisible globalizada.
En los espacios multicrónicos pedagógicos interactuamos haciendo muchas cosas a la vez, no constructos unidimensionales, sino diferentes flujos de conocimientos transversales mediante la recogida de datos reales o hipotéticos, (metadatos y paradatos), verdaderos y falsos con el mismo valor provisional. Esta narrativa transmedia permite divulgar una investigación en términos más sencillos.
¿Poseen los estudiantes la autodisciplina necesaria para organizar sus necesidades de aprendizaje? Los estudiantes necesitan el apoyo de profesores, tutores, compañeros de equipo y de la sociedad para para que les acompañen y no para que les impongan, les dicten, les manden. Equipos de aprendizaje para desarrollar la auto-disciplina y el trabajo para asegurar que todos los miembros del equipo están aprendiendo a socializar.
5. La ciudadanía algoritmica
Más que la creatividad individual, las nuevas tecnologías pedagógicas incrementan su capacidad para co-crear significados. La ciudadanía algoritmica es una nueva forma de ciudadanía cuyas lealtades están siendo constantemente releidas y reescritas. La “gramática” de los sistemas educativos formales consume cantidades masivas de información simbólica con las directrices de unos pocos. En el nuevo “espacio” la sociedad se autoformará de manera invisible ya sin la necesidad de ecosistemas cerrados ni de instituciones educativas que centren el pensamiento en una sola dirección. La desagregación del contenido de aprendizaje a través de recursos educativos abiertos, el crowdsourcing de contenidos, y la prestación virtual de enseñanza y tutoría, lo hace inevitable.
Cuando la incertidumbre es la única constante, sólo el ágil podrá sobrevivir y prosperar. Pero tender a ordenarlo todo choca con la realidad, irregular y discontinua. Muchos científicos ya han renunciado a la ilusión del orden para dedicarse al estudio del caos. Han dejado de luchar por ahuyentarlo y pactan con él, alegando que hay que dejarnos de obsesionar por controlar la incertidumbre, sino verla como algo positivo y floreciente como entre los poetas, pintores, escritores, músicos, bailarines, todos ellos inmersos en el caos. La creatividad surge cuando se asume el control de la propia vida. Pactar con el caos y la incertidumbre aumenta el número y la calidad de las conductas de aprendizaje posibles. Cuanto mayor sea el abanico de posibilidades, mayores sus grados de libertad. Más allá de nuestros intentos por controlar y definir la realidad, el infinito reino de la sutileza y la ambigüedad se extiende. La teoría del caos y las ciencias de la complejidad, esos sistemas disfuncionales, debemos asimilarlos y sentirnos cómodos con ellos. No hay disparo óptimo en la obscuridad.
Los stocks de conocimiento y sus correspondientes pedagogías decrecen ante los flujos de conocimiento del aprendizaje continuo, auténticos combustibles de la innovación. Cualquier idea puede ser buena o no, pero nadie perdonaría a nadie que se preciara de no intentarlo con todos los medios tecnológicos y organizacionales presentes en la sociedad de la información y del conocimiento. Hasta ahora hemos estado acostumbrados a ver estas situaciones como un second best, pero ya forman parte de la sociedad contemporánea. Por eso muchos consideran que el docente deja de ser “el salvador” de la educación, y que la universidad es un dinosaurio que está desapareciendo lentamente y en peligro de extinción.
En la escuela algoritmica la excelencia y el talento, son conceptos pertenecientes a tiempos pasados, hoy ya están muy superados. Los investigadores “estrella”, ya son pasado, ahora necesitamos investigadores transdisciplinares que se atrevan a meterse en muchos charcos y con diferentes estrategias antes impensables. En la sociedad del conocimiento (de este tipo de conocimiento) los ítems principales son: 1. Incertidumbre: gestión de lo que no sabemos. 2. Interpretación: hermenéutica de la deconstrucción; creatividad: lo difícil no es encontrar sino buscar. 3. Autonomía: Pensar por uno mismo en grupo. 4. Dinámicas de aprendizaje flexibles, abiertas e inclusivas con webcams o cámaras web, hilos de chat y otros sin instrucción memorística, esas semillas con pepitas de aprendizaje informal que muestran cómo nuestra sociedad quiere recuperar la juventud, la flexibilidad, la rapidez. Inutilidad del valor del saber sabido, de las tradiciones. 5. No interesa todo el libro de la vida, solo algunas partes que necesito, el fragmento.
6. Algunas sugerencias reflexivas
A la vista de cuanto llevamos dicho, y por referirnos a Ortega y Gasset, vivimos inmersos plenamente en la rebelión de las masas. La Educación de la Nueva Democracia no soporta los libros gruesos, las horas solitarias, ni –en definitiva- el magisterio de los grandes sabios. Tiende, por el contrario, hacia la interactividad de nivel superficial y móvil, sin referentes existenciales de gran calado. Hoy la escuela no enseña a ser buenas personas, a preguntarse por la destinación de la vida, no queda en ella ni huella del pensamiento reflexivo. Presume de pensamiento crítico, pero su crítica no es la de los antiguos, sino la intraparadigmática de los modernos, por decirlo esta vez con Alexis de Tocqueville. Como el aprendiz de brujo, ha liberado fuerzas que no es capaz de entender ni de controlar. Ni una palabra de la enseñanza de las habilidades metacognitivas, es decir, socioafectivas.
La autoestima social de las innovadoras aulas posmodernas es mimética. Los procesos de socialización colectivos orillan el desarrollo de la identidad irrepetible de cada persona. Y eso por no hablar de la ausencia de crítica social, es decir, sobre la cuestión de si es bueno mantener y aumentar las distancias entre pobres y ricos, en este caso entre info-ricos e info-pobres.
Ciertamente todo el mundo quiere la participación en el debate, ir directamente a la discusión antes incluso que escuchar a quienes saben. La verdad importa menos que la exteriorización de la opinión, hacerse una foto con la verdad sin entenderla. Socialismo lógico, pero no real. Socratismo dialéctico, pero sin eidos, sin búsqueda de lo esencial, sólo dialéctica. En definitiva, sin la persona. Carecen de virtud, es decir, de fuerza, de wirken. Los suyos son mensajes-masajes energéticos hedonistas, más enseñables que educables.
¡Cómo echamos de menos al coetáneo de Sócrates, Confucio!: “El maestro dijo: si nuestras palabras son sinceras y se hallan conformes con la recta razón, cuantos nos escuchen modificarán su conducta y entrarán por el camino de la virtud. Si nuestra conversación resulta agradable y persuasiva, induciremos a todos los hombres a buscar la verdad. Es imposible que tras una conversación persuasiva el hombre no se sienta incitado a la búsqueda de la verdad. No creo que pueda existir nadie que, tras haber escuchado unas palabras sinceras y conforme a la recta razón, deje de convertirse hacia la virtud”. De ahí la importancia de la educación. “Dijo el maestro: si las inclinaciones naturales del hombre dominan sobre su educación, es un necio. Si por el contrario la educación domina sobre las inclinaciones naturales, no es sino un hábil escritor. Cuando ambas se armonizan, componen un hombre perfecto”. El capítulo 43 del Libro de los ritos dice: “Cuando se hubo penetrado en la razón de las cosas, la conciencia se desplegó al máximo. Cuando la conciencia se desplegó al máximo, los pensamientos se hicieron sinceros. Cuando los pensamientos se hicieron sinceros, el corazón se hizo recto. Cuando el corazón se hizo recto, cada uno se perfeccionó a sí. Cuando cada uno se perfeccionó a sí mismo, el orden comenzó a reinar en la familia. Cuando el orden comenzó a reinar en la familia, el Estado fue bien gobernado. Cuando el Estado fue bien gobernado, la paz se extendió por todo el universo”. “El hombre noble se ruboriza ante el temor de que sus palabras vayan más allá de sus acciones”. “Tse-tchang preguntó cómo era preciso comportarse en la vida. Dijo el maestro: que tus palabras sean sinceras y fieles, que tus acciones sean siempre honradas y dignas”. “Sed severos con vosotros mismos e indulgentes con los demás; así alejaréis de vosotros el resentimiento”. “El hombre superior se aflije por su impotencia para hacer el bien que desea, no se aflige por ser ignorado y desconocido de los hombres”. “Las virtudes de un hombre superior son como el viento; las virtudes de un hombre vulgar son como la hierba; la hierba, cuando el viento pasa por encima, se inclina”. “Dijo Confucio: cuando paseo con otros dos estoy siempre con otros tantos maestros, pues puedo elegir las buenas cualidades de uno para imitarlas y fijarme en las malas del otro para corregirme”. “Dijo Confucio: los que conocen la verdad no están por encima de los que la aman; los que aman la verdad no están por encima de los que se complacen en ella”. “Dijo Confucio: sin humanidad no puede un hombre soportar por mucho tiempo las adversidades, ni puede disfrutar de la prosperidad. Lo humano se apoya en la humanidad, y el sabio encuentra que ello es beneficioso” Dijo Confucio: “ser capaz de practicar las cinco virtudes en cualquier parte del mundo es lo que constituye la humanidad: cortesía, magnanimidad, buena fe, diligencia y ternura”.
Vida interior, ¡venga a nosotros Gautama Budda!: “¿Y qué es, monjes, la recta visión? Es el conocimiento del dolor, el conocimiento de la causa del dolor, el conocimiento de la cesación del dolor, y el conocimiento del camino que lleva a la cesación del dolor. ¿Y qué es la recta intención? La intención de renunciar, la intención de no herir, la intención de no dañar. ¿Y qué es la recta habla? Abstenerse de la falsedad, de palabras maliciosas, de palabras duras, de palabras frívolas. ¿Y qué es la recta acción? Abstenerse de quitar la vida, de apropiarse lo ajeno, del trato carnal. ¿Y qué son rectos medios de vida? Aquí un noble discípulo, abandonando un falso modo de ganarse la vida, obtiene su sustento mediante los rectos medios de vida. ¿Y qué es el recto esfuerzo? Aquí un monje, ejercita la voluntad, intensifica el esfuerzo, aplica y ejercita su mente. ¿Y qué es la recta memoria? Aquí un monje permanece contemplando el cuerpo, atento, consciente, disipando su anhelo y desaliento con respecto al mundo. ¿Y qué es la recta meditación? Aquí un monje libre de pasiones y de malos pensamientos alcanza la investigación. Al cesar el razonamiento en un estado de serenidad interior, con su mente fija en un solo punto alcanza la concentración y está libre de la investigación. Permanece atento y dueño de sí, y en su cuerpo experimenta lo que los nobles llaman ‘morada ecuánime’ en que no hay placer ni dolor, y que lleva consigo la pureza de la memoria y de la ecuanimidad, y en él permanece”. ¿No es eso, oh mis monjes?