Roberto Fermín Bertossi
Experto CoNEAU Derecho Cooperativo
Con relación al asunto del epígrafe, te comparto ahora algunas reflexiones ...
"La esencial gravedad de estos oficiosos escándalos delictivos, provocaron que se impregne a la sociedad civil de todo resquemor y laceración ante actividades benéficas como -entre tantas otras- el ejercicio de un cooperativismo cabal.
En efecto, tal tremenda externalidad negativa hace que cualquier síntoma o signo de progreso, de ascenso, de adelanto y bienestar social, puede ser mirado con recelo, dudas y desconfianza hasta potenciar un agudo paroxismo presidencial : ¡la ´justicia social´ es un robo!
Ese fue el gran daño que ejecutó el grueso del kirchnerismo pero con muchos de sus capitostes ilícitamente enriquecidos a cuenta & cargo de las espaldas, derechos y legítimas expectativas del pueblo argentino.
Mucho más allá y más profundo de todo lo que se robaron, la estafa moral a la "buena fe pública" queda reflejada en un inconmensurable daño cultural. Hoy toda mención o idea progresista recibe miradas desconfiadas y razonables sospechas de encubrimientos delictivos. Nefasta metodología de la olvidable gestión "K" aplicada también en la respetable e indubitable "cuestión de Género", noble bandera de igualdad entre mujeres y hombres, antes que la pervirtieron y la convirtieran en un ataque desembozado a la natural masculinidad, no al machismo que por cierto es otra cosa muy distinta que obviamente ha de merecer nuestro oportuno, mejor y parejo rechazo. Qué país "jodido" que somos. Vamos y venimos de un extremo a otro, sin atisbo de moderación, discreción ni razonabilidad como cada vez que ´especulativamente alienados´ o sin libre discernimiento, volvemos a elegir al linaje de los mismos que nos trajeron hasta aquí"
Creeme, no encuentro otra explicación.
************************************************************************** Justicia social es garantía constitucional
Finalmente, las corruptelas del programa “Sueños Compartidos” -dilatada causa judicial vinculada con gobiernos kirchneristas-, recibieron timorata y tibia sentencia.
En efecto, hoy el Tribunal Oral Federal N°5 condenó en la misma al exsecretario de Obras Públicas José López a 2 años y nueve meses de prisión en suspenso; al ex subsecretario Abel Fatala a 2 años y nueve meses; a los hermanos Sergio y Pablo Schoklender, ex apoderados de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, a dos años y ocho meses y dos años y cuatro meses, respectivamente, por el desvío de más de 206 millones de pesos que el Estado había girado para construir viviendas sociales a través -reitero- del programa (supuestamente cooperativo, ¿Inaes?) Sueños Compartidos.
El exministro de Planificación Federal Julio De Vido fue absuelto, al igual que otros cuatro imputados confirmando lo morigerado del fallo judicial, dado que las penas son inferiores a los tres años de prisión pero en suspenso. Un dato no menor es que el fallo se conoció al filo de la prescripción, como que después de demasiado tiempo solamente ordenó decomisar apenas unos exiguos $206 millones de pesos. Una vergüenza monumental.
Con más similitudes que diferencias –ambas al margen de la ley- tanto Sueños Compartidos, Tupac Amaru o el Fondo de Integración Socio Urbana (FISU) con la complicidad por omisión del Instituto Nacional de Asociativismo y Economia Social (INAES) son algunos malos ejemplos que obligan a poner de relieve las bondades y beneficios del genuino cooperativismo
Los actuales claroscuros que se ciernen sobre la vigencia de los valores éticos y la productividad del cooperativismo, su transparencia y real autonomía, democracia e independencia, han generado recientemente todo tipo de suspicacias. Especialmente si se tiene en cuenta que el capital reputacional es el activo intangible más valioso de toda cooperativa.
Resulta propicio entonces despejar suspicacias ratificando un cabal desempeño cooperativo, el cual, para ser tal, debiera de estar centrado solamente en el bienestar de las personas y ajeno a toda corrupción y corporativismo. En este sentido, vale recordar algunos casos que fueron noticia: el “fraude al estado y estafa moral” de Sueños Compartidos; la denuncia de un fiscal anticorrupción contra la cooperativa Tupac Amaru y el Banco Nación por el cobro de fondos públicos para la construcción de viviendas; y el allanamiento ordenado por un juez a cooperativas que recibieron más de 500 millones de pesos de la Municipalidad de Quilmes, y que tendrían vinculación directa con funcionarios y exfuncionarios del municipio gobernado por la intendenta de La Cámpora.
El funcionamiento de las cooperativas se basa tanto en el desempeño solidario fundado en valores de autogestión, democracia, equidad y solidaridad, como en ideales éticos de esfuerzo propio, reciprocidad y responsabilidad social. Al fin y al cabo, valía y ejemplaridad de un “cooperativismo genuino” para colaborar activamente en la recuperación socioeconómica, con más y mejor desarrollo humano para revigorizar una microeconomía gravemente deteriorada, sin parangón ni razón en relación humana con la enaltecida “macroeconomía”
Ante estos claroscuros e irregularidades en la vigencia efectiva de innumerables cooperativas y en la fiscalización pública del Inaes, dados los problemas o fraudes con cooperativas ficticias, inconvenientes de gestión, politización y corrupción (Sueños compartidos, Túpac Amaru, FISU o municipio de Quilmes, etc.) que enfrentan innumerables empresas del sector cooperativo, urge activar una apropiada fiscalización e impulsar determinadamente la educación ciudadana cooperativa, articulando estrategias pedagógicas e institucionales, pero ahora con incentivos y reproches similarmente contundentes.
A propósito, un párrafo especial:
La esencial gravedad de estos oficiosos escándalos delictivos, provocaron que se impregne a la sociedad civil de todo resquemor y laceración ante actividades benéficas como -entre tantas otras- el ejercicio de un cooperativismo cabal.
En efecto, tal tremenda externalidad negativa hace que cualquier síntoma o signo de progreso, de ascenso, de adelanto y bienestar social, puede ser mirado con recelo, dudas y desconfianza hasta potenciar un agudo paroxismo presidencial : ¡la ´justicia social´ es un robo!
Ese fue el gran daño que ejecutó el grueso del kirchnerismo pero con muchos de sus capitostes ilícitamente enriquecidos a cuenta & cargo de las espaldas, derechos y legítimas expectativas del pueblo argentino.
Mucho más allá y más profundo de todo lo que se robaron, la estafa moral a la "buena fe pública" queda reflejada en un inconmensurable daño cultural. Hoy toda mención o idea progresista recibe miradas desconfiadas y razonables sospechas de encubrimientos delictivos. Nefasta metodología de la olvidable gestión "K" aplicada también en la respetable e indubitable "cuestión de Género", noble bandera de igualdad entre mujeres y hombres, antes que la pervirtieron y la convirtieran en un ataque desembozado a la natural masculinidad, no al machismo que por cierto es otra cosa muy distinta que obviamente ha de merecer nuestro oportuno, mejor y parejo rechazo. Qué país "jodido" que somos. Vamos y venimos de un extremo a otro, sin atisbo de moderación, discreción ni razonabilidad como cada vez que ´especulativamente alienados´ o sin libre discernimiento, volvemos a elegir al linaje de los mismos que nos trajeron hasta aquí. Lectores, no encuentro otra explicación.
Por último, con dichas reservas y cuidados, ratificamos a los genuinos cooperativismos entre las opciones más favorables (y baratas) en orden a recuperar y mejorar desarrollo humano, sin corrupción ni estafa moral.
Roberto Fermín Bertossi
Experto CoNEAU Derecho Cooperativo