La encíclica del
Papa Francisco “Laudato Si”, (Alabado Seas), Sobre el Cuidado de la Casa Común, (24.05.2015), resultapolémica en el convulsionado mundo
actual. Sectores conservadores reaccionan con expresiones como “Francisco se está alineando con aquellos de izquierda que
quieren dejar a “todo el mundo viviendo igualmente en la miseria”. “El Papa es
un peligro para el mundo”. “la motivación [del Papa] es, aparentemente,
hostilidad hacia la libre empresa y la prosperidad que crea”.
Por
el contrario, para comunidades de diversas fuentes espirituales y gobiernos
responsables frente a la gente y la Madre Tierra, es un gran llamado de
conciencia planetaria.
El
texto tiene una enorme carga poética y espiritual, desde su título, basado en
un canto de San Francisco de Asís a la creación. Y recoge la espiritualidad que
valora la materia. Como señala Frei Betto, reivindicando al
científico y teólogo, Pierre Teilhard de Chardin, “censurado por Roma durante
toda la primera mitad del siglo pasado”. (Frei Betto. Encíclica Verde. Correo
del Orinoco. 23.06.2015).
Se
abre al ecumenismo de diversas fuentes espirituales con las contribuciones que
sobre la ecología se dan en el mundo, tanto desde las religiones, como desde
comunidades como la de la Carta de la Tierra, impulsada por el P. Miguel
D’Escoto y Leonardo Boff.
La
redacción, no parte de la doctrina. Señala Leonardo Boff, “La
estructura de la encíclica obedece al ritual metodológico usado por nuestras
iglesias y por la reflexión teológica ligada a la práctica de liberación, ahora
asumida y consagrada por el Papa: ver, juzgar, actuar y celebrar.” (L.Boff.
La Carta Magna de la Ecología Integral.19.06.2015) .Es decir, parte de la
realidad, con los mejores instrumentos de las ciencias humanas: «basta
mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de nuestra
casa común» (61). «el gemido de la hermana Tierra se une al gemido de los
abandonados del mundo» (53). Prudente,
reconoce la diversidad de opiniones (nn.60-61) y que «no hay una única vía de
solución» (60). Así y todo «es cierto que el sistema mundial es insostenible
desde diversos puntos de vista porque hemos dejado de pensar en los fines de la
acción humana» (61).
Interpreta
esa realidad a la luz del mensaje de Jesús. La encíclica reserva un buen
espacio al «Evangelio de la Creación» (62-100). Asume la sabiduría presente en
los distintos caminos espirituales. Propone una ecología integral que
va más allá de la ecología ambiental. (137). Ella cubre todos los campos, el
ambiental, el económico, el social, el cultural y también la vida cotidiana
(147-148).
En las líneas de acción propone
educar para crear una «ciudadanía ecológica» (211) y un nuevo estilo de vida,
asentado sobre el cuidado, la compasión, la sobriedad compartida, la alianza entre
la humanidad y el ambiente…la corresponsabilidad por todo lo que existe y vive
y por nuestro destino común (203-208).Invita a celebrar la vida con su
expresión final: “Los pobres y la tierra están
clamando: Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz,/para proteger toda vida,/para preparar un futuro mejor,/para que venga tu Reino/ de justicia, de paz, de amor y
de hermosura./Alabado seas./Amén.”. Una campanada de alerta ética
y espiritual para las decisiones humanas en este Cambio de Época.