Todo proceso histórico tiene su propio legado, que nos
exige aprender a recogerlo.
Cada vida no es sino un minúsculo momento del proceso histórico. Somos una partícula casi insignificante en las
palpitaciones del cosmos. Y sin embargo, la realidad que nos toca vivir, nos
parece una inmensidad. Y el movimiento esta en el corazón de cada
acontecimiento. Cada realidad, compleja y contradictora,que puede tener una
dimension más universal, nos advierte sobre los cambios indetenibles que se van
operando en el mundo. Y cada etapa de la historia, nos indica con claridad los
niveles de avance y retroceso que ha logrado la humanidad en su marcha
inexorable. Pareciera ser verdad que estamos en un verdadero CAMBIO DE EPOCA, y
no simplemente en una EPOCA DE CAMBIOS. En todo caso, se interaccionan
dialécticamente lo coyuntural y lo estructural.
Los seres humanos somos los protagonistas de la historia humana, y en esa
batalla incesante, vamos desarrollando nuestro SER SOCIAL tan peculiar,
conformando los núcleos familiares, las relaciones sociales, el quehacer
educativo, generando los procesos productivos a través del trabajo, y los
intercambios de todo tipo, y se va perfilando el desarrollo de nuestra existencia
social, de nuestra conciencia y de nuestra cultura.
Es entonces que afirmamos nuestra identidad cultural y
nuestro perfil humano societario.
En este proceso, entran a jugar su papel decisivo, lo que conforma nuestra
propia originalidad en el mundo de la conciencia, y en el desarrollo de la
existencia social: nuestra capacidad de aprendizaje, nuestro trabajo y nuestro
lenguaje, como también nuestros símbolos, que sabiamente amalgamados, van
conformando nuestra matriz cultural. La cultura define nuestra identidad,
entidad y nuestro Proyecto de vida
La cultura hace a la esencia de nuestro SER SOCIAL, cimenta las raíces de
una NACION, la personalidad de un Pueblo, y el perfil específico de las Clases Sociales.Y
también modula nuestros símbolos, que tienen una significación convencional
especial para cada pueblo. Estan relacionados con nuestras ideas - principios,
nuestras creencias, nuestros valores y representaciones. Siempre nos hacemos de
un lenguaje simbólico.
Y todo es parte de lo que representa la REALIDAD MATERIAL Y ESPIRITUAL, ya
que el mundo es materia y energia, que tiene la virtualidad de que son
intercambiables. Nadie puede escapar a esta realidad material-espiritual. Y la
energía no es sino la capacidad de producir trabajo y generar la dinámica de
todo el progreso humano.
Así se van configurando la dimensión de los espacios personales,
comunitarios, colectivos, que van adquiriendo su sino propio: espacio privado –
espacio social – espacio público.
Y se van diseñando las diferentes modulaciones en términos de forma,
contenido y método, de las
dimensiones asociativas; de las instituciones en general, como de las
estructuras y la dinámica coyuntural de las mismas. Siempre es Bueno distinguir
las estructuras de las coyunturas, ya
que tienen cada una, su comportamiento y lenguaje propio, si bien conforman un
Sistema operativo unívoco, encadenados.
Asi se van nucleando los PUEBLOS, construyendo CIUDADANIA, perfilando las NACIONES,
las SOCIEDADES y los ESTADOS, como la articulación de los PODERES, y las
diferentes formas de GOBIERNO. Uno de los resultados mas avanzados de esta rica
experiencia, es la convivencia
democrática, que se va convirtiendo en todo un modelo de organización
socio-económica-socio-política y socio-cultural de la sociedad.Y sin embargo,
hasta hoy existen quienes pretenden negar la existencia de la sociedad, como lo
hizo atrevidamente Margareth Thacher, quien afirmó: “LA SOCIEDAD NO EXISTE”. Sólo
existe el INDIVIDUO.
En todo este quehacer, aparece la presencia del mercado y del dinero, que
va cosificando y mercantilizando la vida humana. Francisco de Quevedo (1580-1645)tenía razón: “Poderoso Caballero es Don Dinero”. Hoy
el Sistema financiero internacional domina el mundo.
En toda sociedad, se va
desarrollando dos elementos dinamizadores y articuladores de todo: EL DINERO Y EL
PODER, que también va adquiriendo matices diferentes, cuyos extremos son, el
PODER TOTALITARIO Y EL PODER DEMOCRATICO.
El poder y el dinero se convierten en los medios por excelencia para el
ejercicio de la POLITICA en todas sus formas. Se dice que sin dinero-poder, ni
tu perro te ladra.
Y va cobrando notoriedad, preponderancia el poder económico - poder financiero – poder militar – poder
tecnológico - poder transnacional; el poder politico propiamente dicho, el
poder social, el poder cultural aparecen cada vez más ninguneados,condicionados,
y están perfecta o contradictoriamente interrrelacionados. Existe una diálectica de poder concentrado. Sin embargo, va
reapareciendo el poder popular y el poder espiritual. Francisco lo anima. Los
pueblos lo van protagonizando. Y la
juventud comienza a diseñar su propio mapa de ruta.
Alrededor de estos poderes, se van suscitando el nuevo mundo de las ideas,
los conceptos, los pensamientos, las doctrinas, las ideologias, las políticas y
estrategias…y van apareciendo las primeras leyes, como las ciudades, los
pensamientos políticos y los modelos de organización de la sociedad.(sociedad
esclavista, medieval, industrial, capitalista, socialista, etc).
Y sabemos que nadie puede detener las ideas y los pensamientos que maduran
en el seno de la juventud, de la clase trabajadora, de la clase pensante, y de los pueblos.
Las leyes juegan un papel decisivo en la organización de toda sociedad.
Cicerón predicaba que “Debemos ser
esclavos de las leyes para ser Libres”, sabiendo al mismo tiempo que las
leyes de cada tiempo histórico, no son sino el reflejo de la correlación de
fuerzas predominantes que existe en la sociedad, en una etapa determinada de su
nivel de conciencia y desarrollo. Y en esto, la lógica del poder concentrado es
implacable.
Y siempre se ha desatado una confrontación sistematica y conflictiva entre esas
fuerzas acumuladas por la historia, y los diferentes poderes emergentes, que
expresan los intereses de las diferentes clases sociales que van apareciendo, y
de los diferentes factores de poder real, al calor de las ideas que las arropa,
- las ideologías son su resultado natural -, que en coyunturas determinadas genera
alianzas estratégicas, aproximaciones circunstanciales, acuerdos o distancias
tácticas , rudas confrontaciones, y conflictos sociales, que se reproducen
incesantemente. Por eso se habla de la lucha de clases. En toda sociedad existe
una clase dominante, y una clase sometida.Y este escenario es de nunca acabar. Existe una práctica de explotacion; una
lucha de Resistencia, y un proceso que busca la liberación.
Hoy dia la batalla central se libra entre el Sistema hegemónico
predominante: modelo capitalista – pensamiento neoliberal; y búsqueda de otros
modelos, con pensamiento crítico, progresista – mixto - cogestionario -
autogestionario - socialista… Siempre
existe la búsqueda de modelos alternativos. Por eso es importante la
imaginación personal-colectiva. Como decía Octavio Paz: “Toda sociedad se
imagina a sí misma”, e imagina un futuro diferente, en consecuencia, lucha por
transformar la realidad, busca cambiar lo existente, anhela progresar y construir nuevas realidades..
El proceso de AUTOGESTION, como forma superior de participación en la
gestión social-empresarial, es una de las modalidades que se corresponde con
esta búsqueda.
Una frase que lo identifica expresa: “DEL TRABAJO ASALARIADO AL TRABAJO
ASOCIADO”
La problemática principal radica en la relación e interacción entre los
diferentes factores de producción,
(tierra-trabajo-capital-tecnología-gestión…), y el papel de los sujetos
históricos.
Y es entonces que debemos interrogarnos: ¿En qué momento de la historia nos
encontramos? ¿Cómo estamos interpretando cada momento de la misma? ¿Somos
fieles a lo que realmente sucedió y esta sucediendo, o quedamos entrampados en
lo que simplemente se escribió, y se esta describiendo - relatando?. El mero
relato puede estar reinventando la historia, planteando un cambio para que todo siga igual, como acostumbra
hacerlo las clases dominantes a su manera. Es el famoso gatopardismo.
La actual crisis de la globalizacion pareciera
indicar que efectivamente estamos en el tramo final del fin de la historia. El
evidente fracaso del neoliberalismo y todos sus postulados, comienzan a temblar
ante el retiro del Reino Unido de la Unión Europea, - BRAXIT - , y el triunfo
de Donal Trump en los Estados Unidos. Los anglosajones inician una rara marcha
de retroceso, en contradicción con sus propios postulados.
Es entonces que necesitamos interrogarnos de verdad.
¿Tenemos una cabal comprensión de lo que es efectivamente la verdadera historia?
¿Cómo juega en la historia el pasado, el presente y el futuro? ¿Cada Nuevo
momento de la historia, tiene realmente originalidad, o es simple repetición incesante
de ciclos históricos?
¿Qué papel desempeñan en todo el proceso histórico la evolución y las
revoluciones?
¿Y cómo se comportan las clases sociales? ¿Quienes son reales
protagonistas, quiénes son meros invitados, y quiénes son simplemente víctimas?
¿Qué importancia tiene el desarrollo de la conciencia histórica, la existencia
social, y el sentido del compromiso con la verdad?
¿Que significación tiene en el
proceso histórico, lo grande y lo pequeño, lo trivial y lo que acostumbramos
denominar como lo heróico, lo histórico, lo trascendente, lo inmortal?
¿Cómo podemos interpretar lo que esta sucediendo en la Argentina, en
Brasil, en Paraguay, y en otras latitudes del mundo, que esta empecinado en
ampliar, profundizar la desigualdad, la injusticia social y en limitar la
democracia a su versión burguesa, meramente representativa, sin espacio –
tiempo para la democracia participativa-protagónica?
Si “El hombre no es más que un soplo
y una sombra”, como afirmaba Sófocles, ¿qué es en definitiva la historia
humana?. Y si “el hombre es un experimento;
que el tiempo demostrará si valió la pena”, como reflexionaba Mark Twain,
¿qué nos indica la experiencia acumulada, y los resultados que hoy nos ofrece
la humanidad en marcha?
Descifremos una verdad significativa: es sumamente importante precisar en
qué momento de la historia nos encontramos, qué raíces heredamos del pasado, y
cuáles son nuestras tareas prioritarias en el presente, y cuáles nuestros
principales desafíos futuros.
¿Estamos todavía en el tiempo del
Tribunado, establecido en 493 a.c. en Roma para defender los derechos e intereses
del pueblo, o seguimos extasiados con las conquistas de Alejando Magno,(356-323
a.c.) o de Espartaco, sublevado contra
el poder, y liquidado en el 71 a.c.; o en el tiempo de resplandor de Trajano,(Emperador
de 98 a 117 a.c.) o el momento en que emerge la figura de Jesús y luego cae el
imperio romano, o todavia trajinamos por la Edad Media,paseando por la Muralla
China, o ya estamos instalados en el Imperio Turco,(1453), bañandonos en el
Renacimiento, viajando con Cristóbal Colón para conquistar y colonizar la
Américas-1492-; o aún nos distraen las geniales aventuras del Quijote de la
Mancha y de Sancho Panza, o ya atravesamos la Revolución Americana – 1776 - y
la Francesa,- 1789 - insertándonos en la Revolución Industrial (1769-máquina a
vapor-1825 ferrocarril); o estamos todavía instalados entre las luchas de
nuestra Independencia (1804-1898), y la 1a. y la 2a. Guerra Mundial, que
dio nacimiento a la OIT (1919)- ONU-FMI
(1945); o ya hemos avanzado lo suficiente para poner en práctica “La Declaración
Universal de los Derechos Humanos” aprobado en 1948 en la ONU, con ganas de
instalarnos de verdad en el Siglo XXI, y participar de la más profunda
Revolución Científica y Tecnológica de la Historia Humana?
¿O tenemos la gran picazón del retroceso histórico?,
con la obsesión del FIN DE LA HISTORIA que nos anunció F. Fukuyama? ¿O estamos
en la tónica de lo que escribió atrevidamente Francisco de Quevedo: “El
Gobierno de Cristo o la Tiranía de Satanas”?
Ante esta realidad cambiante, y este proceso complejo y contradictorio,
¿cuál es el papel efectivo de los historiadores?. Sera verdad que “son personas que se interesan por el
futuro, cuando este ya es pasado”, como afirmaba Graham Greene, o como nos
dice Enrique Dussel, “Si quieres ser
dueño del futuro, aprende primero a ser dueño del pasado”. Dussel pone el
acento en la necesidad de
descolonizarnos, deseuropeizarnos, para reinventar la verdadera historia en
América Latina-Caribe, y de todo el mundo, como único camino para dar el gran
salto hacia una verdadera autonomía del ser humano, de los pueblos, y
conquistar la verdadera libertad y soberanía plena. El colonialismo, la
dependencia, el hegemonismo y el imperialismo, deben morir, y ser sepultados.
¿Estamos retrocediendo o estamos avanzando…regresamos a formas de
esclavitud moderna, rememorando la “sociedad esclavista”…estamos recreando la
relación amo-siervo de la gleba, con nostalgia de la “sociedad feudal”…estamos reimplantando
el absolutismo monárquico…o intentando perfeccionar la dictadura del Estado o
del Mercado,… o estamos profundizando
nuestro proceso de emancipación, para conquistar efectivamente la libertad,
asociándolo con la justicia social y la democracia real?