La señora Procuradora para los Derechos Humanos de la República de El
Salvador, Raquel Caballero de Guevara, hizo conocer su preocupación por
presiones verbales públicas, proferidas por los abogados de un empresario
salvadoreño al que persigue la Justicia de su país por la comisión de varios
delitos; asimismo, que medios de comunicación locales se hicieron eco de
desavenencias de índole laboral internos de la Institución, y otros comentarios
que cuestionan a la figura de su titular; esta última situación, sustentada por
el reclamo de derechos sindicales que la Procuradora reitera haber cumplido de
conformidad a la normativa laboral que los vincula, mantiene en dificultad el
ejercicio de su rol como Defensora del Pueblo salvadoreña, al ser objeto del
hostigamiento de un grupo de empleados..
Además, el pasado 11
de febrero la institución nacional de derechos humanos de El Salvador, fue
víctima de un atentado, cuando una persona aún no identificada ingresó violentando la estructura del edificio para tal fin,
sustrayendo cuatro computadoras que contienen sensible información
institucional relacionada a las áreas administrativas y de tutela, que en la
misma funcionan, varias de ellas con un alto nivel de confidencialidad por el
trabajo propio de la institución. En dichas instalaciones funcionan –asimismo-
los Departamentos de Tecnologías de la Información y de Verificación
Penitenciaria.
Este suceso, que preliminarmente la titular dejó claro no tratarse de un
hecho de delincuencia común, por la línea específica en que fue perpetrado, fue
registrado en su totalidad por el sistema de cámaras de seguridad ahí
instaladas, lo cual ha sido facilitado a los elementos de la Policía Nacional
Civil que se hicieron presentes al lugar una vez el hecho fue descubierto y que
han realizado todas las diligencias preliminares de investigación que les
corresponden.
Sobre este particular, el Consejo Directivo del Instituto Latinoamericano
del Ombudsman – Defensorías del Pueblo (ILO), se siente en el deber de señalar
algunas consideraciones en torno a lo que representa esta Institución, no sólo
en la historia salvadoreña, sino también en la de las Defensorías del Pueblo de
América Latina, en particular, por haber evidenciado el trabajo de proyección a
favor de los derechos humanos que realiza la señora Procuradora.
La Procuraduría para los Derechos Humanos de El Salvador, fue la segunda
institución de esta naturaleza en nuestra región. Resultó creada en 1991
cumpliendo de ese modo uno de los puntos puestos como condición para los
acuerdos de paz que pusieron fin a una etapa sangrienta en aquel país. A tal
punto había llegado la violencia y la vulneración a los derechos humanos, que
desde el seno mismo de las fuerzas que luchaban por la democratización
institucional de ese pueblo -como el de tantos otros y organizaciones de la
sociedad civil-, se pidió y condicionó un acuerdo de paz, a la creación de esta
Procuraduría. (Ver Lorena González Volio: The institution of the Ombudsman. The
Latin American experience en Revista IIDH Instituto Interamericano de Derecho
Humanos, San José (C. R.) enero – junio 2003 nº 37 pp. 219 y ss.).
El tiempo que corrió desde aquellos años hasta el presente, ya sea en la
consolidación de los procesos de democratización como en el de fortalecimiento
de las instituciones públicas de protección de los derechos humanos, fue
contiguo al desarrollo complejo y todavía pendiente de las instituciones
democráticas. En América Latina, región de profundas desigualdades, de
inestabilidad política, de violencia y de desilusiones, las instituciones,
sobre todo aquellas de las que más se espera, pareciera que no llegan o que
llegan tarde. Es así, entonces, que se alzan críticas y cuestionamientos que
suman a los desalentados, a los que quieren destruir todo vestigio de
articulación práctica y efectiva de protección de los derechos humanos.
Siendo como es la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos de
El Salvador, una Institución de rango constitucional, es deber de todos
sostenerla y defenderla y a la vez fortalecer institucionalmente a la persona
que desempeña su titularidad, en este caso la Procuradora Raquel Caballero de
Guevara, sobre todo cuando las imputaciones vienen desde sectores sospechosos
de estar involucrados en actos ilegales. El rol de la Procuradora debe ser
independiente por tratarse de una magistratura de conciencia con solvencia
legal para emitir pronunciamientos y posturas en defensa objetiva de los
derechos humanos, y no puede ser atacada, desprestigiada y conminada, por personas
o sectores que pretenden imponer sus agendas en defensa de sus intereses, sin
importarles realmente el trabajo en pro de los ciudadanos. Eventualmente, la
ley tiene previstos los mecanismos legales para someter al escrutinio de las
instituciones, sus procedimientos y acciones.
Es por todo lo expuesto que el Consejo Directivo del ILO, expresa su
solidaridad con la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos de la
República de El Salvador, y con la señora Procuradora, Lic. Raquel Caballero de
Guevara, a quien reconoce su rol e incidencia en la protección y defensa de los
derechos humanos de los ciudadanos de su país, y compromete todos sus empeños
para apoyar la consolidación y desarrollo de esta institución vital para
garantizar la efectiva vigencia del Derecho, de la democracia y de las
libertades públicas.
Buenos Aires, 16 de febrero de
2018
Carlos R. Constenla (Argentina)
Presidente
Cristina Ayoub Riche (Brasil)
I Vicepresidenta
Leoncio Lara Sáenz (México)
II Vicepresidente
Ana Agostino (Uruguay)
III vicepresidenta
Juan Domingo Milos Hurtado (Chile)
Secretario General