14/10/2010
¡Resiliencia chilena, salud !
por Roberto Bertossi
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¡Resiliencia chilena, salud!
p. Roberto F. Bertossi[1]
Para nuestros vecinos chilenos, la adversidad le es connatural pero, ¿como crisis o atributo?
En efecto, ante su natural estructura sísmica, su `encierro´ por la cordillera de los andes, la secular e irresuelta amalgamación étnica y –entre otras- una larga `penitencia pinochestista´; claramente cada chileno sabe -o sabrá- que vivir ahí, es vivir y convivir afrontando desafíos de todo tipo, clase, índole y gravitación.
Seguramente eso mismo ha templado y retemplado el ánimo, el carácter y la voluntad de este pueblo cuyos `activos humanos´, pareciera que recién ahora todos acabamos de descubrir y nos esforzamos en destacar, tardíamente claro.
Pero su enorme y casi infinita capacidad de resiliencia `al tiro´ para sobreponerse a sus `harto´ dificultades ni es nueva ni estos mineros pobres, modestos y sencillos -atrapados por un capricho natural de la mina San José- serán muy probable y lamentablemente los últimos escollos para la vida y el desarrollo chilenos.
Lo admirable es precisamente esta resiliencia peculiar resignificada en una `cápsula fénix´ imparable, acicateada más aún en toda su tecnología por el `fruto humano´ que, de uno en uno fue `cosechando´ de las profundidades trasandinas, penetrándonos a nosotros también con una hermosa y esperanzadora perplejidad.
La concepción, diseño, envergadura, blindaje y operatividad de `la fenix´ -sin grandilocuencias- fue suficiente para `hacer lo que había que hacer´.
Después vendrán los libros, las películas, las recompensas, los museos mineros y tal; seguramente acompañados de carroñas y mezquindades propias del merchandising transfronterizo para estos casos pero, con todo, Chile con sus chilenos no detendrán su marcha sino que revigorizados y redignificados con `techos y terrazas de autoestima´ irán logrando toda oportunidad sin intermitencias ni brillantinas ante sus propias metamorfosis más elogiables de todas y cualesquiera de sus crisis más oscuras.
Evidentemente, queda `reclaro´ que ahora disponen de la plataforma
mejor para que vayan por más, mucho más´!
Al menos los rostros de Florencio –esa parición primera y maravillosa de los andes chilenos- de Mónica y del pequeño Byron es decir, ese primer manantial familiar de los Ávalos chilenos solo puede brindar más fecundidad y más descendencias, naturalmente también, siempre acompañadas de sus nuevas `vigilias´ y de sus correspondientes `ágapes´, del todo incomparables.
Esa cultura chilena tan increíble como casi incomparable así entonces, viene retroalimentando, enriqueciendo, repotenciando y expandiendo una desconocida resiliencia que por setenta días como nada ni nadie nos mantuvo y nos mantiene en vilo a toda una humanidad con más brillos en sus ojos, con más luz en sus mentes, reconectada con lo mejor de sí misma para admitir que sensibilizar un poquito nuestros corazones y solidarizar toda convivencia no sólo es posible y necesario sino del todo conveniente e incubadora de suertes mejores, incluso, superadoras de tantas picardías postergantes, denigrantes, tan frecuentes en tantos sectores de la región sudamericana.
Finalmente esta `raza de terremotos´, de neviscas y ventiscas tiene la ventaja vital de saber y mucho que vivir no es durar ni perdurar, que a veces el `olor a sol´ o la ` fragancia de la paz familiar´ son mucho más que obviedades, sino verdaderos combates humanos para conquistarlas o reconquistarlas día a día ¡sin recular ni para tomar envión!
Habitantes de toda la tierra, comunidad global ¡qué menos que agradecer e imitar tantos testimonios de paciencia, de fe, de esperanza, de entusiasmos y elocuencias semejantes, desde todo punto de vista, desde toda historia, raza, religión, nacionalidad, ideología, idioma y geografías!
¡¡¡Fraternos hermanos chilenos, todo nuestro alborozo, nuestras albricias y que sea un ¡enhorabuena!, sin ocaso!!!
[1] Docente e investigador universitario.
Experto de la CONEAU
Periodista gráfico solidario.